Nehemías no tenía idea sobre lo complicada que pudiera volverse la vida. El se hizo cargo de un proyecto que según todas las apariencias parecía inocuo, inocente y más bien simple. Al fin y al cabo, ¿qué podría ser tan difícil en la construcción de un muro alrededor de una ciudad. Parecía que Nehemías podría tener ese muro terminado
en sólo unas pocas semanas; luego regresaría a Persia para asumir el cargo que dejó al salir. ¡Pero no fue así!
¡El miró por encima de los hombros de aquellos trabajadores, y de repente las cosas se complicaron En efecto, cuanto más trataba de aliviar el problema, mayor se volvía. Primero hubo sarcasmos. Luego hubo una burla, la cual condujo a una abierta oposición y a la crítica, y finalmente, hubo conspiración. La conspiración era tan grande que pronto ocurrió lo inevitable: se introdujo el desánimo.
No importaba lo que se esforzara, Nehemías era incapaz de resolver los problemas.
Supongo que en alguna medida, todos nosotros hemos Mientras intentaban resolver el problema, se empeoró ahí mismo delante de sus ojos.
El problema que atormentó a Nehemías fue el desánimo.
y en este mensaje abordaremos como enfrentar a la luz de la Biblia el tema del desánimo.