Tomar distancia en el vínculo con los hijos no significa alejarnos, significa acompañar distinto según la etapa en la que están.
Cuando son pequeños, la distancia es mínima: somos su base, su cuerpo extra, su sostén.
Más adelante, la distancia se vuelve aire: para que exploren, prueben, se equivoquen y vuelvan cuando necesiten.
Y conforme crecen, la distancia cambia otra vez: ya no es vigilarlos de cerca, sino confiar en lo que sembramos, estar disponibles sin invadir, acompañar sin dirigir.
El reto es éste: ajustar la distancia sin perder el vínculo, soltar sin desconectarnos, estar sin asfixiar.
Porque criar no es solo acercarnos…
También es aprender a alejarnos justo lo necesario para que ellos puedan crecer.
Redes sociales:
Facebook: https://www.facebook.com/mentesaludablesmx
Instagram: https://www.instagram.com/mentesaludablesmx/
TikTok: @mentes.saludables.mx