Hoy un episodio amable, de hecho los grandes protagonistas son los niños. Al final, lo único verdaderamente inocente que tenemos. O eso queremos creer. Porque a ellos los educamos, los formamos, los moldeamos, hasta que aprenden a comportarse como gente decente. O como nosotros.
Los parques infantiles son lugares curiosos: parecen seguros, con sus colores chillones y sus bancos para adultos cansados, pero también son escenario de batallas sin árbitros y secretos enterrados bajo la arena. Allí, entre los toboganes desgastados y los columpios que chirrían, se libran guerras invisibles: de miradas[, de sospechas, de miedos que nadie se atreve a nombrar en voz alta.