Cuando uno veía las caricaturas de la Warner Bros., no estaba pensando en que algunas de ellas torcerían para siempre nuestro espíritu, hasta que algún sesudo articulista del New York Times encontró que el personaje del zorrillo Pepe Le Pew, que tenía un alma donjuanesca, conduciría a los espectadores hacia un comportamiento de depredador sexual y acosador, aunque el oloroso personaje perseguía por lo regular a una dulce gatita a la que confundía con una criatura de su propia especie (en términos generales cabe decir que Mesié Pepe siempre terminaba en una situación dolorosa y terrible).