En Milenio3 hemos escuchado sonidos que van desde los terroríficos silbatos de la muerte de los aztecas, hasta los cánticos prehistóricos. Desde los ritos con "el rugido del jaguar" en el mundo subterráneo de la enigmática civilización de Chavín de Huantar, hasta el eco druídico de los tambores acompasados que sonaron en Stonehenge en ceremonias tan solo imaginadas. Desde el lenguaje sonoro que se nos revela a solas dentro de la Gran Pirámide, hasta los ecos celestiales que retumban en las paredes de ciertas catedrales.
El sonido como forma de conexión con la espiritualidad. La primera música como modo de catapultarnos hacia universos ignorados por nosotros, pero bien conocidos por los iniciados de tiempos remotos.
Hay nuevas investigaciones, nuevos hallazgos. Nuevas músicas registradas por los especialistas en los lugares exactos. ¿Y como percibiremos en nuestro oído y nuestra mente todos estos ecos ancestrales de la noche? ¿Cómo nos afectarán?