Cuando Jesús estaba en Galilea a la ribera del mar, las multitudes se reunían alrededor de El, pendientes de sus increíbles palabras mientras les explicaba los misterios del reino de los cielos. Concluyó la parábola del sembrador con estas palabras: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo 13:9). Luego Jesús interpretó la parábola exclusivamente para sus discípulos, anteponiéndoles esta explicación: "Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane"(Mateo 13: 15). Toda persona tiene dos juegos de ojos y oídos. Con uno ven y escuchan 10 físico, y con el otro, 10 espiritual. Al comentar este punto, el apóstol Pablo dijo: "En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos" (2 Corintios 4:4). El dios de este siglo, Satanás, hace todo lo posible por evitar que los seres humanos perciban las verdades espirituales.