Traumaditos, arrancamos el año haciendo lo que mejor sabemos hacer: aceptar que casi nunca cumplimos nuestros propósitos. En este episodio hablamos de todas esas metas de Año Nuevo que juramos que ahora sí vamos a lograr… y abandonamos antes de que acabe enero.
Fer confesó que cada año se propone dejar de decir groserías y cada año fracasa rotundamente, porque una vez que las descubres ya no hay regreso. Steph aceptó que su propósito eterno es ser organizada, aunque vive perdiendo lentes, cosas y la dignidad, y depende completamente de su pareja y de Martita para que su casa no colapse.
También hablamos de los propósitos más ambiciosos: ser fit, comer sano, dejar malos hábitos, tener una personalidad misteriosa tipo Bella Swan y preguntarnos si estas metas son por amor propio… o por presión social.
Obvio salió la tradición de la Rosca de Reyes y los tamales que te sabotean cualquier dieta, una anécdota traumadita de un maratón cancelado por accidente, y cerramos con una dinámica de caras y gestos actuando propósitos complicadísimos como ahorrar o viajar a Dubái.
Cuéntanos, traumadito: ¿cuál es el propósito que repites cada año sabiendo perfectamente que no vas a cumplir? Aquí no juzgamos… porque estamos igual que tú 😂💛
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