En la costa norte de Irlanda, unos submarinistas descubren en aguas profundas los restos de un acorazado. Se trata del superdreadnought británico HMS Audacious, que se hundió a comienzos de la I Guerra Mundial. En aquel momento se creía imposible que el Audacious pudiera hundirse: era el orgullo de la Royal Navy y su unidad más poderosa para la primera línea de batalla. Pero los fallos de diseño, la incompetencia del personal de emergencias de a bordo, y la mala suerte se unieron para hacer escorar el barco y que explotara de forma espectacular.
El alto mando de la Armada británica quedó profundamente conmocionado por el suceso y ordenó un apagón informativo total. La tripulación del Audacious juró silencio y fue recolocada. La Armada llegó incluso al extremo de construir un barco de mentira para hacer creer que el Audacious seguía aún a flote. Gracias a las modernas técnicas de exploración y a expertos historiadores, descubriremos cómo uno de los navíos más avanzados de la época se hundió de un golpe.