Fabricio Villamar, asambleísta independiente, presentó una acusación de juicio político para el caso del presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, José Carlos Tuárez."Creo que ahora Tuárez se va a enfrentar a su juicio final. El gobierno de alguna manera tiene que lavarse la cara por lo sucedido el día de ayer, y entiendo que habrá los votos suficientes como para entrar en un proceso de censura y destitución.Creo que existe un error conceptual respecto de lo que Alexis decía, porque él habla de bajarse la elección hecha por los ciudadanos, y no se trata de bajarse la elección sino de llevar a juicio político al resultante de esa elección, y no es gratuito porque para que llegues a un proceso de juicio político tienes que poder justificarlo. Mi juicio político es en contra de Tuárez, de los otros 'tres gatos' yo no estoy participando.El juicio político es solo una parte de lo que tiene que pasar en un proceso de transición de la República. Porque este juicio político nos permite transparentar que Tuárez es una caricatura de funcionario público, y es una vergüenza para su iglesia. Las causales fueron: La separación de iglesia estado, el segundo es la prohibición que pesa sobre Tuárez por ser sacerdote, la tercera es la falta de cumplimiento de sus funciones y la cuarta es falta de probidad, porque la misma Ley Orgánica el Consejo de Participación Ciudadana te habla que para poder estar en ese puesto debes demostrar probidad notoria. Tú te garantiza la probidad con los hechos de tu vida, pero quien es juez de probidad es la Asamblea de la República.Tuárez anda anunciando que va a seguir acciones para que se le indemnice por su probable destitución. Mientras yo recogía las firmas para juicio en contra de Tuárez, también recogía las firmas políticas en contra del Consejo Nacional Electoral y tengo 34 firmas, me falta una. La gente dice 'pobrecito van a botar al curita' pero elecciones también ganó Jorge Glas, pero eso no le hace indemne a un juicio político. En el juicio político creo que hay un elemento que se está rescatando que es la capacidad de la Asamblea de ser juez de cuentas y de procedimientos de los funcionarios públicos, que es algo que estuvo vedado por la Asamblea en 12 años.Yo presenté el juicio en contra de Tuáresz y se demoraron en pasarlo a la Unidad de Técnica Legislativa, y no les gustaban cómo estaban las hojas, querían que se hicieran cambios, y les demostré que era el mismo formato con el que destituí a Carlos Ochoa, luego entendí que demoraban mi pedido para poder calificar el que presentaba la coalición de mayoría en la Asamblea". -Hay un pedido de juicio político a la judicatura de transición que sigue pendiente en el CAL, en el caso de María Fernanda Espinosa, hay cosas en las que se apuran más, y otras en las que ni se toman la molestia."Es que en el juicio político de Jorge Glas ni siquiera pasó del CAL el primer intento, y luego lo deshicieron en la Comisión de fiscalización. Tuárez por ser una persona capaz de haber presentado documentos falsos para optar por un puesto público tiene responsabilidades políticas. Ayer reseñé en mi Twitter, que el Gobierno con una cara de pendejo bien administrada logra salvar a Espinosa, a Espinoza, y de la Torre en los juicios político. Parte de las cosas que hay que corregir es hacer una reforma completa a la Constitución para eliminar el híper presidencialismo que le permitió al correísmo hacer una aceptación absoluta del poder". "La primera resolución que presentó Fernando Flores, era para que se usaran 2/3 y luego se desdijeron".Para destituir a un asambleísta se necesita la mayoría simple, y ahí se expresa el hiperpresidencialismo al quitarle a la Asamblea el nombramiento de los funcionarios de control, y hemos tenido el nombramiento de gente que se dedicó a hacer la protección a los corruptos. Ese CPCCS nombró a Carlos Chiriboga, a Carlos Polit, Carlos Ochoa.Este es un momento de transición para sacar a algo mejor o mandarnos al diablo, y tengo la sensación de que Ecuador no está saliendo, hay una hemorragia de juicios políticos. Hay dos casos emblemáticos el de Richard Martínez y el María Paula Romo, y creo que es importante la discusión en cuanto a la institución del juicio político. Pero un juicio político no es una condena, sino el inicio de un análisis mucho más abierto respecto a las responsabilidades de un funcionario público", dijo.