Invitadas:
- Itzel Lara (@Jatziri_Lara)
Itzel Lara
“De pocas cosas estoy segura: la tierra tarda 365 días en girar alrededor del sol y 24 horas sobre sí misma; el mar es salado y consuela a los pulmones; el chocolate es mejor en Oaxaca; el destino vive en Azcapotzalco; siempre tenemos una Ítaca a la cuál regresar –incluso años después– y las mariposas blancas anuncian desgracias. De pocas cosas estoy segura, pero la que me salva, la estoica, es sin duda aquella que dice que si uno escogiera la arquitectura de su corazón, la mía sería un teatro.”
- Aderith Martínez (@suicideaderith)
Aderith Martínez
Egresada de la Licenciatura en Mercadotecnia, actriz, apasionada por el teatro y la fotografía; integrante del equipo de difusión de Foro Shakespeare, la voz de La Amante de Shakespeare en Déjalo que salga, transmitido por Radio Ciudadana; colaboradora esporádica en blogs digitales. Defeña con sangre jalisciense, fan de morder popotes y comer enfrijoladas con aguacate.
- PALIMPSESTO (del latín palimpsestus, y éste del griego παλίμψηστος)
1. m. Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente.
2. m. Tablilla antigua en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir.
A continuación un fragmento de la obra.
- PALIMPSESTO, de ITZEL LARA
ESCENA 7:
Eliseo y Eréndira sentados en el sillón, miran al maniquí.
ELISEO: ¿Quieres más té?
ERÉNDIRA: No, gracias, me acabo de tomar todo el que me correspondía en los últimos veinticinco años.
ELISEO: Pensé que te gustaba mucho.
ERÉNDIRA: Antes. Luego descubrí el agua de horchata.
Silencio.
ELISEO: Todos estos años esperé tanto volver a verte y ahora que estás frente a mí, no te conozco.
Silencio.
ERÉNDIRA: “Malaquías”
ELISEO: ¿Él?
ERÉNDIRA: Sí.
ELISEO: Es el nombre que/
ERÉNDIRA: Sí.
ELISEO: No entiendo.
ERÉNDIRA: La tarde en que te abandoné, empecé a hacerlo. Trabajaba día y noche sin descanso. A veces salía mal una mano y tenía que deshacerla, luego era un ojo. No todos los maniquís tienen ojos. Pero pensé ¡qué demonios! Malaquías sí que tendrá.
ELISEO: Son muy grandes.
ERÉNDIRA: Y lo serían más si no hubiera fallado la primera vez, tendrían el doble de su tamaño.
ELISEO: Así está perfecto.
ERÉNDIRA: No es cierto, pero gracias.
ELISEO: Cuando te vi partir por esa puerta, comencé a tejer un chaleco, luego otro y luego otro. Siempre tejo chalecos, salvo cuando se acerca el día de tu cumpleaños y te hago tu regalo.
ERÉNDIRA Lo sé. Te vi tejerlos todos los días desde la ventana de enfrente.
ELISEO: Te vi verme, pero nunca me atreví a alzar la mirada, tenía miedo de que también te cambiaras de esa casa.
ERÉNDIRA: No podía irme.
ELISEO: Te fuiste de aquí.
ERÉNDIRA: Sí, pero allá crecí. Allá estaba mi padre. Luego murió.
Eliseo se sorprende. Se levanta, saca 3 chalecos idénticos, color rojo, le coloca uno al maniquí, otro a ella y uno más a él. Eréndira observa todo.
ELISEO: Me gusta usar chalecos en situaciones incómodas. Al menos hacen que uno luzca bien.
ERÉNDIRA: Me voy.
ELISEO: No, espera.
ERÉNDIRA: Mañana vengo.
ELISEO: ¿Cómo lo sé? Eso dijiste hace veinticinco años.
ERÉNDIRA: Porque ahora sí es verdad.
Eréndira se levanta, el chaleco que sólo estaba colocado encima de los hombros, se le cae. Eréndira camina a la salida.
ELISEO: ¿Y Malaquías?
ERÉNDIRA: Se queda. Así sabrás que regreso.
Eréndira sale. Eliseo mira a Malaquías. Le acomoda el chaleco, después se sienta y empieza a destejer su bufanda. [Fin de la escena]
Obra: #Palimpsesto
Con: @sarapinet @carmen_ramos_