Juan Rada formó parte del equipo fundacional del museo y nos ha confirmado la veracidad de muchos de los testimonios. El Reina Sofía está erigido sobre una antigua necrópolis y fue utilizado como hospital de caridad. Quizá por estos dos motivos, se ha convertido en escenario de supuestas procesiones de monjas, tintineos de rosarios, apariciones de espíritus como Ataulfo (que en vida mató a cinco personas) y ascensores que se ponen en funcionamiento cuando están desconectados.
Pioneros estudiosos
En 1992 y 1995, miembros del Grupo Hepta consiguieron iniciar una interesante investigación en torno a los extraños fenómenos acontecidos en el interior del museo y que varios vigilantes nocturnos habían contemplado. Ya por entonces, nuestras colaboradoras Sol Blanco-Soler y Paloma Navarrete, entre otros, consiguieron datos reveladores: el edificio parecía estar impregnado por antiguas vivencias y hasta en varias ocasiones, pudieron ponerse en contacto, a través de la ouija, con cuatro supuestos espíritus.