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¡¡Feliz Año Bruckner!!... Por fin escucharemos la Octava de Bruckner completa, en dos programas.
La compuso en 1887 y es como un inmenso bosque, un bosque como una conciencia o como un templo infinito: terrible, incierto, confortable, luminoso, nostálgico, colosal.
En el primer movimiento, el estremecedor Tema A es -según Bruckner- "la anunciación de la muerte". Le sigue un Tema B como una canción amorosa. Y un Tema C como una marcha siniestra. A partir de ahí, los temas, como personajes o como entidades indescifrables, sufren metamorfosis, conflagraciones y resurrecciones. La coda será, según Bruckner, "la renuncia".
El segundo movimiento es un scherzo vigoroso, cuyo protagonista es Deutscher Michel, un héroe rústico, honrado, bucólico, fuerte, ingenuo y glorioso. Su tema es enérgico, aunque la sección central "narra" los sueños de Michel, como símbolo del hombre germano.
Y la Sinfonía queda abierta, queridas y queridos, hasta su conclusión, en dos de los más soberbios movimientos que compusiera Anton Bruckner, y que daremos la próxima semana.
Felices transformaciones gloriosas...
Queridas y queridos... Feliz Año Nuevo.
Hoy repasamos los greatest hits del año 2023, según vuestras preferencias, likes y estadísticas.
Mil gracias por vuestra percepción siempre, vuestros comentarios tan reveladores, y vuestra amistad en torno a los grandes genios y genias de la música. ¡¡Por muchos años!!
Miklos Ròzsa (Rey de Reyes) para ambientarnos en aquella antigua Judea dominada por el Imperio Romano. "Personent Hodie", canción medieval de Adviento, para contar los días previos al gran acontecimiento.
Vaughan Williams (On Christmas Night) y Gian Carlo Menotti (La ciudad celeste) nos dan vida al pre-relato: el mensajero que anuncia al anciano Zacarías que él y Elisabet van a ser padres de Juan (el profeta del desierto).
Con Gustav Holst (Hymn of Jesus) nos situamos en la visita del mensajero a Miryam o María, la joven de Nazaret comprometida con José. La resonancia luminosa de este anuncio la subraya Mack Wilberg ("Hark, the Herald Angels sing", que cita el famoso villancico de Mendelssohn).
Ese intervalo de incertidumbres que sigue a la visita lo ambientamos con Gerald Finzi ("Et in Terra Pax"), hasta la decisión de José de continuar con aquella historia, valentía que enfatizamos con la Song of Thanksgiving de Vaughan Williams.
La llegada de la pareja a Belén, y aquel nacimiento prodigioso, en un establo, rodeado de aparente soledad y de mil voces invisibles, la marcamos con Wilberg y su arreglo del eterno "What child is this" (el antiguo Greensleaves). Así es como nace Jesús, el Hijo de Dios, en este mundo.
Para la escena con los pastores acudimos a la Cantata de Navidad de Honegger, y al compositor afro-americano Samuel Coleridge-Taylor, que también cita el villancico de Mendelssohn.
Para el sombrío Herodes, Vaughan Williams de nuevo, y el Trittico de Respighi. Para la escena más atroz de la Navidad, la matanza de los Inocentes, las secciones siniestras de la Cantata de Honegger.
Y, para la aventura de aquellos misteriosos Magos de Oriente, y su viaje épico, la música heroica de Franz Liszt en su Christus: "Marcha de los Magos".
De manera que, queridas y queridos, igual que iluminamos el invierno con luces y destellos de colores, pues también iluminamos nuestras almas invernales con esta Navidad musical: "Gloria in Excelsis Deo" (el antiguo villancico francés) en versión de Mack Wilberg dirigiendo él mismo el Tabernacle Choir y los solistas de la Metropolitan de Nueva York).
En 1848 Robert Schumann parecía el padre más feliz del mundo. Su Álbum para la juventud lo dedicó a sus tres hijas mayores: Marie, Elise y Julie.
Y está repleto de gratitud por los bosques y los campos ("Canción de primavera", "El pequeño paseante mañanero", "El campesino alegre de vuelta del trabajo", "Canción de la cosecha"), fascinación por lo lejano como puerta a la infancia encantada ("El extranjero", "Canción del marinero", "Marineros italianos", "Scheherezade oriental", "Canción del Norte"), felicidad familiar/navideña ("El sirviente Rupert", "Canción de San Silvestre" para fin de año), alusiones a Bach como ídolo familiar ("Pequeña fuga", "Coral figurado").
Schumann no rehúye la poética de lo triste, de la nostalgia, y evoca su infancia súper-literaria ("Mignon", "Redondilla"), o el encanto detenido ("Pequeño estudio") y sus desdichas tempranas como el suicidio de su hermana Emilie ("Primera pérdida", "Canción popular" triste). Recuerda a su amigo recién fallecido Félix Mendelssohn ("Recordatorio"). O en "Tiempo invernal II" evoca la melancolía agitada de su admirado Chopin.
También parece que retrata a sus tres hijas: la inclinación literaria de Marie en "Ecos del teatro"; la energía de Elise en "Jinete" y "Jinete salvaje"; la suave melancolía de Julie en la pieza nº30, sin título, que Brahms (que llegaría a enamorarse de Julie) citó en su Sonata para clarinete nº1.
Hay algo que Clara Schumann apuntará unos meses después sobre su esposo: "Los [violentos] acontecimientos externos despiertan en él sentimientos contrarios: sobre todas sus canciones flota un hálito de la más elevada paz, en cada nota yo adivino una primavera, una primavera sonriente como las flores húmedas".
Eso se respira en "Mayo, gentil mayo, bien pronto regresarás". Felices primaveras interiores, queridos-as,,,
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