Te lo confieso, yo no sabía escuchar, ¿te ha pasado lo mismo? Cuando alguien me hablaba yo estaba en mi cabeza, en mi espacio mental, quizás haciendo juicios, o buscando en mis propias experiencias algo similar para dar mi punto de vista, sin realmente recibir la información que la persona me estaba compartiendo. Qué valioso ha sido aprender a escuchar activamente con toda mi presencia y mi corazón abierto, esto me ha transformado. Espero que este episodio te inspire a expandir y profundizar en tu escucha, en tu presencia, y en tu capacidad de recibir.