Cuando no se cumplen las expectativas y las cosas se transforman en algo que no deseábamos, nos toca mirar adentro, y ser bien honestos, ir más allá de las historias de la mente, y centrar la energía en el sentir para poder escuchar, para recibir la verdad que no hemos querido ver, y aceptar la realidad como se está mostrando en el presente. En este camino me enfrenté a la confusión, al enojo, a la tristeza, y la decepción, y a través de este proceso mi corazón se convirtió en la brújula. El divorcio me dio una nueva perspectiva de vida, y una oportunidad para atravesar el dolor conscientemente, y fortalecer la conexión con mi propio ser.