Es evidente que entre las expresiones del Padrenuestro, una de las menos estudiadas ha sido, líbranos del mal. Acaso sea porque está referida a un problema medular del corazón humano como lo es el pecar. Así lo expresa el poeta mexicano Francisco Estrello: En la armonía eterna, pecar es disonancia, pecar proyecta sombras en la blancura astral. De acuerdo al idioma original del Nuevo Testamento, podemos traducir, líbranos del maligno; con lo cual se configura a la persona de satanás como el principal instigador de la tentación.