Practicar la gratitud diariamente es un hábito clave para vivir una vida más feliz. Si tomas conciencia de lo frágil que eres entenderás, que el solo hecho de estar respirando, debería ser un motivo de alegría infinita para ti. Vivir con gratitud es sinónimo de vivir en el presente, y no dar por sentado todo; al contrario, es tomarse momentos para simplemente ser, para observar, para ir más despacio, para respirar más profundo y dejarse sorprender por los pequeños detalles de la vida. En definitiva, ser agradecido es apreciar cada instante y vivirlo con cada uno de nuestros sentidos, entendiendo que cada momento es único e irrepetible.