En la antigua Roma, Catón el Viejo, con independencia del tema de su discurso, siempre acababa con: “En cuanto a lo demás, Cartago debe ser destruida”. Dicen que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad. Puede o no ser cierto, pero lo que sí es seguro es que un mensaje mil veces repetido puede llegar a cambiar la historia.
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