En este episodio aprenderemos que el favor de Dios no nos libra del rechazo, que la envidia distorsiona la mirada hasta convertir al hermano en amenaza, que los sueños de Dios para nuestra vida no dependen de la aprobación del entorno, y que Él puede usar pozos, túnicas rotas y traiciones como inicio —y no final— de Su historia en nosotros, señalando al Cristo que también fue rechazado por los suyos.