La situación política en Venezuela sigue sin ser resuelta. El Tribunal Supremo de Justicia, cercano al partido en el poder, ratificó el triunfo de Maduro en las elecciones del 28 de julio, de acuerdo a lo informado por el Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, la oposición insiste en que, de acuerdo con el 80% de las actas recopiladas, Edmundo González es el claro vencedor y exige que el Consejo Nacional publique los resultados.
Durante este tiempo, la comunidad internacional está tratando de intervenir, sin embargo, sus ideas han sido rechazadas hasta ahora. La mayoría de los venezolanos se dan cuenta de que, al igual que en años anteriores, la crisis humanitaria podría empeorar si no se encuentran soluciones políticas adecuadas.
Por eso nos hacemos la pregunta, ¿qué sucederá a continuación? A pesar de que cada escenario tiene sus particularidades y es posible que se entrelacen, en este video discutimos tres posibles direcciones hacia las cuales esta situación puede evolucionar. En primer lugar, los expertos consultados por BBC Mundo plantean la posibilidad de que la situación actual se prolongue por un período prolongado.
El gobierno de Maduro parece querer extender la situación actual. En este momento, su influencia se mantiene sólida, debido a la unión de diversas instituciones que lo respaldan, incluyendo las Fuerzas Armadas, que siguen unidas. Con este plan se busca que la oposición se proteja de la presión política, judicial y policial, que la atención de la comunidad internacional disminuya y que la población se vea obligada a conformarse con enfrentar sus problemas cotidianos.
Sin embargo, el partido en el poder necesita retrasar el proceso para lograrlo. Durante crisis anteriores, el chavismo logró superarlas, aunque algunos piensan que esta vez es distinta. Según Jesús Torrealba, un activista y antiguo líder de la oposición, en este momento el gobierno no cuenta con tanta fortaleza y se encuentra en una posición defensiva, mientras que la oposición se muestra en actitud ofensiva.
La oposición parece tener más fuerza que en el pasado: está unida, cuenta con apoyo internacional y ha hecho públicas unas actas que respaldan su denuncia de fraude. Mariano de Alba, un abogado cercano a la oposición y especialista en diplomacia, afirmó que el gobierno de Maduro está dispuesto a intensificar su régimen autoritario si es necesario para aferrarse al poder.
A pesar de pensar que el gobierno prefiere no cambiar las cosas para evitar posibles reacciones y decisiones que podrían generar más descontento en la población. Mientras tanto, los ciudadanos venezolanos observan cómo servicios, pobreza, salud, educación y violencia continúan deteriorándose en el país. Los expertos plantean una segunda posibilidad en la que el gobierno elige enfrentar una crisis más severa.
A pesar de ello, están dispuestos a aceptar nuevas medidas económicas como restricciones en la venta de petróleo o una disminución de los precios, lo que afectará sus ingresos. Las autoridades internacionales pueden perseguir a las familias en el extranjero, lo que resultaría en la congelación de propiedades y visas de no solo los líderes, sino también de militares de nivel intermedio y funcionarios públicos.
En caso de que suceda esta situación, el gobierno podría verse obligado a intensificar su reacción. Sin embargo, no solo se está actuando en contra de la oposición y sus activistas, como se ha reportado recientemente, sino también hacia toda la población. Según los especialistas, existe la posibilidad de que la población no pueda expresar sus ideas en público, utilizar redes sociales ni colaborar en grupo para solucionar asuntos del día a día.
Si esto ocurriera, se piensa que Venezuela se encontraría muy aislada y la crisis migratoria se vería empeorada, impactando también a las naciones fronterizas. Algunos creen que en Cuba y Nicaragua se pueden ver ejemplos de cómo el autoritarismo en Venezuela se está intensificando, con una oposición debilitada y elecciones sin competencia.
A pesar de que Venezuela es un país grande y poderoso, las repercusiones de esto pueden ser bastante complicadas. Hasta el momento, los expertos consideran que es improbable que se produzca una transición política, aunque no se puede descartar por completo que suceda en el futuro. Según el abogado Mariano de Alba, la oposición espera que haya divisiones dentro del gobierno y que Maduro se vea forzado a negociar su partida.
Hasta ahora parece complicado, a menos que la situación empeore o ocurra un levantamiento social tan grande como el Caracazo en 1989. En esa situación, es probable que el respaldo a Maduro entre militares y funcionarios se debilitara. En medio de una crisis económica, resulta más difícil evitar que las personas abandonen sus trabajos.
En ese momento es cuando se presenta la oportunidad de llevar a cabo una transformación política a través de conversaciones y acuerdos. Según las creencias de Juan Barreto, político y periodista venezolano, quien formó parte del chavismo por varios años y luego se volvió crítico del gobierno de Maduro a partir de 2015. Barreto describe la situación actual como un "empate catastrófico", en el cual ambas partes deben estar dispuestas a ceder un poco para encontrar una solución para Venezuela.
En este sentido, se piensa que la oposición no tiene la autoridad para requerir que Maduro admita su derrota antes de entablar conversaciones, ya que, según esta perspectiva, el único recurso de negociación que posee el presidente venezolano es su poder político. En un contexto de falta de certeza es cuando se hace relevante la función que puede desempeñar la comunidad internacional.
En su mayoría, Colombia y Brasil están siendo dirigidos por los políticos de izquierda Gustavo Petro y Luiz Inacio Lula da Silva, quienes mantienen una relación de comunicación con el chavismo. Se han sugerido alternativas como la convocatoria de elecciones anticipadas o la formación de un gobierno de unidad temporal, sin embargo, hasta ahora tanto el gobierno de Maduro como la oposición han desestimado estas propuestas.
Parece que la resolución política para Venezuela está fuera de alcance ya que no hay un acuerdo o conversaciones en el horizonte para resolver esta situación.