La directora del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en el departamento del Atlántico, Jacqueline Rojas, se pronunció sobre los hechos ocurridos el pasado viernes en la sede de Las Callenas, donde un grupo de aprendices presentó malestar de salud tras consumir unas gomitas obsequiadas por una compañera.
Según relató la directora, una aprendiz de la institución tenía la costumbre de compartir alimentos con sus compañeros. El viernes anterior, la joven ofreció unas gomitas a un grupo de 17 personas, incluyendo ella misma. Poco después de la ingesta, varios aprendices comenzaron a experimentar síntomas como vómito y diarrea.
Ante esta situación, el SENA activó de inmediato su protocolo de atención, trasladando a los jóvenes al puesto de salud más cercano. Tras la evaluación médica, la mayoría de los aprendices fueron enviados a sus hogares, mientras que dos de ellos requirieron observación médica. La institución ha mantenido un seguimiento constante de la salud de los aprendices afectados a través de su equipo de bienestar, en coordinación con sus familias.
Jacqueline Rojas enfatizó que, tras la investigación inicial de la Secretaría de Salud, se certificó que se trató de una Enfermedad Transmitida por Alimentos (ETA), sin especificarse la sustancia o el componente del alimento que causó la reacción. El SENA ha solicitado el apoyo de las autoridades competentes para esclarecer los hechos y determinar la causa exacta de la intoxicación.
Desde el punto de vista disciplinario interno, el SENA ha activado la ruta de investigación correspondiente al reglamento del aprendiz en relación con la estudiante que distribuyó las gomitas. Paralelamente, la institución está colaborando con la policía judicial en las investigaciones pertinentes y se ha informado que, una vez se cuente con más información oficial, se notificará a la Fiscalía para que proceda según corresponda.
La directora Rojas informó que la coordinadora del SENA realizó una verificación con la policía para descartar la presencia de más gomitas del mismo lote y se recolectaron tres unidades para su análisis. Lamentó que, en la atención inicial, no se realizaran pruebas de laboratorio a la mayoría de los jóvenes para identificar la sustancia involucrada, aunque se está a la espera de los resultados de exámenes practicados a dos o tres aprendices en otras instituciones de salud.
La directora también se refirió a las declaraciones de un médico que sugirió una posible contaminación con sustancias alucinógenas, señalando que, sin pruebas de laboratorio, no existe rigor científico para determinar la causa específica de la intoxicación.
En cuanto a las medidas preventivas, el SENA ha reforzado la información a la comunidad educativa sobre la restricción de llevar alimentos para compartir, permitiéndose únicamente el consumo individual. La institución busca determinar si se trató de un lote contaminado de dulces comunes o de una situación más delicada relacionada con la distribución de sustancias nocivas.
Respecto al estado de salud de los aprendices, la directora precisó que, si bien la mayoría ha retornado a sus actividades con relativa normalidad, dos jóvenes aún requerían seguimiento médico. Uno de ellos ya se encuentra en casa, aunque su padre reporta malestar persistente, y otra aprendiz continúa bajo observación médica, según información proporcionada por su esposo.
Finalmente, Jacqueline Rojas envió un mensaje a la ciudadanía, alertando sobre la vulnerabilidad de las instituciones educativas ante la posible distribución de dulces con apariencia inofensiva que podrían contener sustancias perjudiciales para la salud y generar adicciones. Si bien aún no se tiene confirmación oficial sobre la presencia de sustancias alucinógenas en las gomitas, el SENA no descarta esta posibilidad y ha activado todas las alertas para prevenir futuras situaciones similares, dada la preocupación por el aumento del consumo y microtráfico en el departamento del Atlántico.