Para la mayoría de las personas, viajar tiene un efecto muy positivo, permite liberarse de la rutina y el estrés, vivir experiencias inolvidables, redescubrirse, abrirse a otras realidades y culturas, y más. Los niños no son la excepción, a través de este viaje disfrutan de un tiempo de calidad en familia, desarrollan un pensamiento más racional, reflexivo y crítico, además adquieren nuevos valores y habilidades afectivas y sociales.