El pasado jueves 5 de enero los habitantes de Culiacán, Sinaloa, se
despertaron a las 5:00 horas por la detención de Ovidio Guzmán “el
ratón”, hijo de El Chapo Guzmán. La ciudad se paralizó; la población fue
instruida a quedarse en casa. Carreteras bloqueadas, balaceras,
incendios, toma de vehículos, ataques al aeropuerto y cierre de
escuelas, comercios y hospitales. Las autoridades tardaron más de 20
horas en dar relativa paz a la población. El miedo entre los ciudadanos
persiste y el ejército continúa en las calles.