El arte floral le llegó a Toñi Moreno de la mano de su padre, él fue quien abrió la floristería en el barrio. Un oficio que ella ha sabido mantener, atendiendo a todo tipo de encargos ajustados al presupuesto de cada persona, y dando un servicio las 24 horas.
Ser florista es un oficio artesano que requiere de una gran habilidad creativa por la belleza de sus composiciones y arreglos florales, siempre con flores frescas. Aunque también ha de contar con rapidez mental y adaptación al entorno.