El trapero es un oficio olvidado, se puede decir que de equívoco significado. No ha resultado nada fácil encontrar en el barrio a gentes que lo hayan desempeñado, afortunadamente Carlos Ruiz de apodo “el Verduras” nos ha entregado un valioso testimonio de una forma de vida muy arraigada, a principios del siglo pasado, en barrios humildes de Madrid. Ser trapero y/o trapera significaba apañar cada día un carro con mula, cuando no un mero borriquillo, dirigiéndose en caravana a las casas del centro de Madrid en horas muy tempranas, acarreando la recogida de basura para poder conseguir el sustento familiar.
Carlos, también ejerció el oficio de cisquero, ya desaparecido, que consistía en el aprovechamiento de las ramas de la poda de encinas en el Pardo o en el monte de Viñuelas, para la elaboración del cisco y su venta en sacos. El cisco era utilizado en braseros para calefacción en las frías tardes de invierno.