El programa de hoy nos trae la Cefalea.
La cefalea o dolor de cabeza, constituye uno de los dolores más frecuentes en la población. Se calcula que más o menos el 90% de las personas lo ha sufrido alguna vez. Según datos de la Sociedad Española de Neurología cada mes se producen 14.000 nuevas consultas por cefalea en nuestro país
Las cefaleas se dividen en primarias y secundarias (si aparecen causadas por otra enfermedad). Más del 90 por ciento de las cefaleas son primarias. Las formas más comunes en las que se presenta la cefalea primaria son la jaqueca o migraña... y la cefalea tensional.
El principal problema, es que además de ser dolorosa, puede resultar incapacitante, ya que influyen en nuestras relaciones personales, sociales y laborales. La Cefalea crónica y diaria, afecta en España a 1.600.000 personas, que se viven totalmente incapacitadas para hacer vida normal, ni familiar ni profesionalmente.
El dolor puede localizarse en una parte de la cabeza o puede afectar a toda la cabeza de forma general. La intensidad del dolor suele ser moderada o severa, y con cierta frecuencia puede ser incapacitante para el paciente, obligándole a acostarse y suspender toda su actividad. La frecuencia de los episodios es variable, oscilando entre uno y cuatro o cinco al mes. La duración de una crisis de migraña, generalmente, no sobrepasa las 24 horas, aunque pueden ser muy breves (tres o cuatro horas) o muy largas (hasta tres días).
El tipo de dolor que podría indicar una cefalea se divide de la siguiente forma:
• Dolor eléctrico (calambre).
• Dolor opresivo (como un casco).
• Dolor pulsátil (como un latido).
• Dolor terebrante (como un taladro).
• Dolor explosivo.
De forma visible, se pueden detectar los siguientes síntomas:
• Edema palpebral: párpados más cerrados.
• Espasmos faciales.
• Párpados caídos.
• Anisocoria: diferencias entre la dilatación de las pupilas.
• Lagrimeo.
• Enrojecimiento de ojos.
• Vértigo.
• Náuseas y vómitos.
Existen ciertos síntomas que además requieren de una visita prácticamente inmediata al médico:
• Alteraciones en la visión: (manchas negras, luces brillantes, distorsión visual, visión doble, etcétera).
• Sensación de hormigueo en brazos y piernas.
• Erupciones cutáneas.
• Mareo e inestabilidad al ponerse en pie.
• Caída de párpados o cambios en el tamaño de la pupila.
• Rigidez en la nuca.
• Fiebre.
Prevención
Existen formas de evitar que una cefalea se desarrolle más allá de lo que debería; estas son algunas de las recomendaciones:
• Tratar de llevar una vida ordenada.
• Realizar ejercicio físico de manera habitual.
• Tener unos hábitos de alimentación saludables, tomando más frutas y verduras y evitando las grasas.
• Evitar el alcohol y el tabaco.
• Evitar abusos de medicación o cafeína.
• Solicitar ayuda ante síntomas depresivos, que pueden ser un desencadenante del dolor o de su agravamiento.
• Acudir al neurólogo frente a cualquier tipo de dolor inesperado.
Hoy el Doctor Pedro Mayoral nos habla de la Apnea del sueño en las mujeres y en los niños.
La apnea del sueño ha sido tradicionalmente y equivocadamente vista como un “desorden de los hombres”. Sin embargo, la verdad es que la apnea obstructiva del sueño es un trastorno del sueño común entre las mujeres. Y un nuevo estudio indica que la frecuencia de la apnea del sueño en la mujer puede ser mayor de lo que se creía anteriormente.
La apnea obstructiva del sueño, además de ser perjudicial para todos los días (y noches) de la vida, también puede causar problemas de salud graves. Las complicaciones de la apnea del sueño incluyen el aumento de riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedad cardiovascular, así como la diabetes. La apnea del sueño está relacionada con la disfunción sexual en los hombres. Sin embargo, la apnea del sueño a menudo conduce a problemas sexuales en las mujeres también, sin embargo, este tema no ha sido estudiado.
Al igual que con muchos aspectos de la apnea del sueño, se ha prestado más atención a los efectos de calidad de vida en la salud de los hombres y en el caso de las mujeres eso tiene que cambiar. Las mujeres y los hombres tienen diferentes experiencias de sueño, diferentes retos y diferentes respuestas a los trastornos e insomnio al dormir. Estamos constantemente aprendiendo más acerca de cómo los trastornos del sueño y sus consecuencias afectan a la salud de las mujeres de manera diferente a los hombres.
Un estudio indica que las mujeres pueden tener un mayor riesgo de problemas cardiovasculares que los hombres. Los investigadores encontraron que los marcadores biológicos de la enfermedad cardíaca son más significativamente afectados por la falta de sueño en las mujeres que en los hombres.
Las mujeres con problemas de sueño parecen ser más susceptibles a los problemas de peso que los hombres. Este estudio encontró que la baja de sueño en las mujeres está más estrechamente vinculada a un mayor índice de masa corporal que en los hombres. Y este estudio encontró que en las mujeres, la apnea del sueño está estrechamente relacionada con el síndrome metabólico.
El síndrome metabólico es un conjunto de condiciones médicas, incluyendo el exceso de peso alrededor del torso, la resistencia a la insulina y un estilo de vida sedentario, que en conjunto indican un riesgo elevado de diabetes y enfermedad cardiovascular.
Las mujeres también experimentan determinados cambios hormonales durante toda su vida, asociados a la menstruación, el embarazo y la menopausia, que puede suponer para ellas desafíos específicos para dormir, sobre todo con la edad.
Debido a que el sueño de la mujer es diferente al de los hombres, los síntomas de las mujeres relacionadas con la apnea del sueño también pueden ser diferentes. Fuertes ronquidos y somnolencia durante el día podrían no ser tan fuertemente presentes en ellas. Sin embargo, las mujeres, especialmente las mujeres mayores, tienen otros factores de riesgo asociados con la apnea del sueño, factores como la hipertensión y la obesidad, por lo que deben hablar con sus médicos acerca de su sueño y hábitos a la hora de dormir y la posible presencia de la apnea del sueño y otros trastornos del sueño.
Celso Manzón nos trae información sobre la Plataforma de la Adversidad en la edad temprana.
El periodo comprendido entre la gestación y los primeros 5 años de vida se conoce como infancia temprana. Es el período más intenso de desarrollo cerebral de todo el ciclo de vida, y por tanto la etapa más crítica del desarrollo humano. Lo que ocurre antes del nacimiento y en los primeros años de vida marca la vida humana posterior. Aunque los factores genéticos inciden en el desarrollo del niño, las pruebas indican que el ambiente tiene una gran influencia en la infancia temprana, de manera que los sucesos traumáticos que ocurren durante esta etapa pueden conllevar graves alteraciones en el desarrollo ulterior.
Cuando los menores de 5 años experimentan experiencias traumáticas o son testigos de eventos traumáticos, con frecuencia se piensa que son demasiado pequeños para entender y que, por tanto, no hay necesidad de tener en cuenta estas experiencias en su futuro. Sin embargo, las investigaciones demuestran que los niños pequeños se sienten afectados por acontecimientos traumáticos, incluso aunque no entiendan lo que está ocurriendo.
Estas experiencias traumáticas pueden ser el resultado de violencia intencional, tanto en la vida intrauterina (por ejemplo, cuando una mujer consume durante la gestación del bebé sustancias tóxicas: alcohol, drogas o tabaco), como una vez nacidos, en forma de negligencia, abandono físico y emocional, abusos sexuales, violencia doméstica, etc. En la infancia temprana también se pueden vivir experiencias traumáticas como resultado de desastres naturales o accidentes. Los niños pequeños también pueden experimentar estrés traumático debido a procedimientos médicos dolorosos o la muerte repentina del cuidador/a principal o un miembro de la familia.
Los niños que han sufrido estrés traumático en su infancia temprana, posteriormente suelen tener dificultades para regular sus conductas y sus emociones. Pueden mostrarse muy dependiente y temerosos ante nuevas situaciones, asustarse fácilmente, ser difíciles de consolar y/o suelen ser agresivos e impulsivos. También pueden tener dificultades para dormir, olvidan destrezas recién aprendidas y muestran regresiones en algunas conductas.
El síndrome alcohólico fetal es una afección del niño que se deriva de la exposición al alcohol durante el embarazo de la madre. El síndrome alcohólico fetal provoca daño cerebral y problemas de crecimiento. Los problemas causados por el síndrome alcohólico fetal varían según el niño, pero los defectos provocados por este síndrome son irreversibles.
No hay cantidad de alcohol que considere segura para consumir durante el embarazo. Si bebes durante el embarazo, colocas a tu bebé en riesgo de sufrir síndrome alcohólico fetal.
Si sospechas que tu hijo tiene síndrome alcohólico fetal, habla con tu médico lo antes posible. El diagnóstico temprano puede ayudar a reducir algunos problemas, por ejemplo, dificultades de aprendizaje y problemas de conducta.
Síntomas
La gravedad de los síntomas del síndrome alcohólico fetal varía, ya que algunos niños los padecen en un grado mucho mayor que otros. Los signos y síntomas del síndrome alcohólico fetal pueden comprender cualquier mezcla de defectos físicos, discapacidades intelectuales o cognitivas y problemas para desempeñarse y afrontar la vida diaria.
Defectos físicos
Los defectos físicos pueden consistir en:
• Rasgos faciales característicos, entre ellos, ojos pequeños, el labio superior excepcionalmente delgado, nariz corta y hacia arriba, y superficie de la piel lisa entre la nariz y el labio superior
• Deformidades de las articulaciones, extremidades y dedos
• Crecimiento físico lento, antes y después del nacimiento
• Dificultades de la visión o problemas de audición
• Perímetro de la cabeza y tamaño del cerebro pequeño
• Defectos cardíacos y problemas con los riñones y los huesos
Problemas cerebrales y del sistema nervioso central
Los problemas con el cerebro y el sistema nervioso central pueden comprender:
• Coordinación o equilibrio deficientes
• Discapacidad intelectual, trastornos del aprendizaje y retraso en el desarrollo
• Mala memoria
• Problema de atención y para procesar la información
• Dificultad para razonar y resolver problemas
• Dificultad para identificar las consecuencias de las decisiones
• Habilidades de razonamiento deficientes
• Nerviosismo o hiperactividad
• Cambios repentinos de humor
Problemas sociales y de comportamiento
Algunos problemas para desempeñarse, hacer frente e interactuar con otras personas son:
• Dificultad en la escuela
• Problemas para relacionarse con los demás
• Habilidades sociales deficientes
• Problemas para adaptarse al cambio o para cambiar de una tarea a otra
• Problemas de comportamiento y de control de los impulsos
• Concepto de tiempo deficiente
• Problemas para concentrarse en una tarea
• Dificultad para planificar o trabajar hacia un objetivo