Este salmo fue escrito después de la cautividad Babilónica. Muchos de los cautivos ya habían regresado a Jerusalén pero sentían que el desagrado de Dios todavía permanecía. Se sentían en oscuridad, en medio de la tempestad. Por eso levantan esta plegaria para solicitar la misericordia y la salvación de parte de Dios. Este es un pasaje mesianico porque también ilustra la obra del Salvador en favor de la raza humana.
En este pasaje encontramos cuatro elementos: Misericordia, Verdad, Justicia y Paz. Se nos habla de una cita de amor fijada antes de la creación del mundo. En la Cumbre de un monte, sobre una cruz de madera, tuvo lugar este solemne encuentro de la Misericordia con la verdad. La verdad señalaba que la raza humana era culpable de robo, mentira, adulterio, asesinato, envidia, pero la misericordia tomo sobre sí misma la acusación y el castigo y con perfecta serenidad y humildad tomo la tosca cruz de madera y extendió sus manos para que los clavos traspasaran su piel. Entonces la justicia, hermana gemela de la verdad, se sintió satisfecha, bajó su dedo acusador y dio un paso hacia la paz y la beso. La demanda de la justicia, es decir la ley, era que se castigara al culpable, es decir a ti y mi. Pero el castigo se cumplió cuando la misericordia, que es el amor, se transformó en pecado y fue colgada en la cruz del calvario tomando tu lugar y el mio. Esa misericordia es nuestro Salvador Jesucristo en quien tenemos paz y reconciliación. Cuan grande es el secreto del amor Divino.