David se encontraba en una situación estresante. Pero su confianza estaba puesta en que Dios puede ayudarle, por eso le clama a Él. Pero aún la situación más estresante que cualquier humano pueda experimentar, no se compara al estrés que el Mesías experimentarīa, como resultado de tomar nuestro lugar y pagar el precio del pecado, que es la muerte eterna.
En su naturaleza humana, Jesus buscaba la compañía y apoyo moral de sus discípulos. Esto lo leemos en el evangelio de Mateo 26:37 “Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse de gran manera.” Pedro, Santiago y Juan tenían el privilegio de estar en una asociación muy cercana con Jesucristo. Habían estado en la resurrección de la hija de Jairo (Lucas 8: 51) y también en el monte de la transfiguración (Mateo 17: 1). Ahora, en el momento más oscuro de su vida, Jesus ansiaba contar con sus compañeros, discípulos y amigos. Pero desafortunadamente Jesús tuvo que caminar esta angustia solo. Y si en algún momento tenemos que enfrentar una ofensa, vergüenza o deshonra por causa del Evangelio de Jesús, aquí encontramos nuestro consuelo, que él ya sabe muy bien lo que estamos pasando, ya que él estuvo en esa situación mucho antes que nosotros.