“Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.” Salmos 45:6
Tenemos aquí al novio real llenando su trono de juicio y manteniendo su corte con esplendor. El que habla aquí es Dios dando el trono al Mesías por la eternidad. La obra del Mesías en esta tierra tendria consecuencias por los siglos de los siglos. La mención de cetro, hace referencia a la equidad del reino. Allí habrá una administración justa del gobierno, tal cual es el carácter de nuestro Dios. El pecado ha traído injusticia, corrupción y maldad. Solo Dios estableciendo su trono, garantiza la justicia eterna.
El apóstol Pablo nos dice en Hebreos 1:8 “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.” Bajo la inspiración divina, Pablo pone en perfecto contexto este pasaje del libro de Salmos. Jesus, el Mesías, era totalmente divino, y Dios el padre, declara la dignidad de él, para ocupar el trono, el reino y el cetro. Él tiene todo derecho, gobierno, autoridad y poder, de la gracia y la gloria. Jesus también es digno de ser el Mediador por los siglos de los siglos, por todas las edades. Esto marca una distinción clara con todos los tronos terrenales, que son temporales. Por eso Jesús nos llama a poner nuestra confianza en el único poder eterno. Nos invita a dejar de esperar y confiar en otros seres humanos para nuestra seguridad presente y futura. ¿QUe decisión tomarías tú?