“Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.” Daniel 12: 10
Sabemos que por nuestra condición pecaminosa nos es imposible purificarnos a nosotros mismos, de nuestros pecados y maldad, solo Dios puede hacer esa obra y los resultados se verán demostrado en las acciones. De la misma manera que el pasaje nos dice que los impíos procederán impíamente, lo cual es un contraste con la vida de los seguidores de Dios.
La pureza espiritual solo viene de lavar nuestras vidas en la sangre de Cordero. En Isaías 1: 18 leemos: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” La promesa de nuestro Dios es que si venimos a él tal como somos, reconociendo nuestro pecado e indignidad, seremos transformados y emblanquecidos moralmente. A esto es que se refiere nuestro pasaje para el día de hoy. Hay una promesa de limpieza en mundo de inmundicia y eso permitiría que se pueda comprender el mensaje de Dios para el tiempo del fin. En el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, versículo 11 encontramos el siguiente pasaje: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.” Este pasaje es un paralelo de nuestro versículo de hoy. Y menciona un momento final donde todos los casos habran sido sellados para la eternidad. ¿En cuál grupo estás tú hoy? Recuerda que la fuente del calvario está hoy todavía a tu disposición.