“Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.” Daniel 2: 11
Los Caldeos creían que en dos clases de dioses, unos, con los cuales ellos decían poder comunicarse e interactuar y otro, de una clase más elevada con la cual los siervos del rey no tenían contacto. Esta confesión de parte de los siervos demostraba que existía un dios que tenía el poder y la sabiduría que ellos no tenía y tambien habria la posibilidad para que Daniel y sus compañeros revelan el poder del Dios verdadero que ellos servían y adoraban
Muchos hoy en día hablan de una pluralidad de dioses y poderes. Pero ignoran que solo hay un Dios infinito, todopoderoso y lleno de amor. Las cosas más sencillas de la naturaleza enseñan y testifican que Dios es espiritual e inmortal. Nosotros, por el contrario, somos mortales, que aun, entre los más estudiosos e inteligentes, hay limitaciones y confusiones de Espíritu. La palabra de Dios nos dice en 2 Crónicas 32: 8 dice: “Con él está un brazo de carne; pero con nosotros está el SEÑOR,”. La carne es débil y llena de maldad, pero lastimosamente, muchas veces recurrimos a la carne para consejos, dirección y fortaleza, pensando que allí hay algún poder o fuerza cuando en realidad no hay nada. En Jehová hay fortaleza, él conoce nuestra debilidad y mortalidad y ha proveído poder en el sacrificio de su hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Hagamos en este día de Jehová nuestro apoyo y dejemos de un lado los brazos de carne.