“Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación.” Daniel 2: 7
Humanamente los magos, astrólogos, encantadores y caldeos tenían razón. ¿Cómo podrían ellos dar una interpretación de algo que desconocían? Por eso repiten el mismo argumento por segunda vez. Pero obviamente el rey esperaba más de ellos, puesto que ellos no decían ser meramente humanos. Ellos tenían títulos que insinuaba que sabían más que los humanos comunes y corrientes. Ellos decían poder ver y discernir las cosas más enigmáticas.
Existen momentos donde, igual que los sabios babilonios, no sabemos qué hacer, no sabemos qué decir, pareciera que la oscuridad nos rodea y no vemos camino alguno. Algunos llaman a eso: Momentos de incertidumbre. Nos pasa a todos, a los profesionales, a los expertos en campos científicos, le pasó a nuestro salvador Jesucristo al salir al Jardín de los Olivos, cuando busco la amistad de sus discípulos más cercanos porque una gran carga pesaba sobre su alma. ¿Estás en un momento como estos? ¿Te sientes en tinieblas? La palabra de Dios nos dice: “ni aun las tinieblas son oscuras para ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para ti.” (Salmos 139: 12). Para Dios no hay momentos de oscuridad, no hay momentos de incertidumbre. No hay nada que le sorprenda, que lo deje sin palabras. Para él lo más oscuro de nuestras vidas es claro. Teniendo esta verdad en cuenta, de que el te conoce sin filtros, velos, barreras, secretos y aun así te ha dado la vida este dia, es porque te ama, confían en el.