Dios le dio a Daniel y sus compañeros, conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias. El conocimiento caldeo está mezclado con ciencias oscuras que los Hebreos evitan. Así que su fe fue probada al evitar mezclarse con prácticas paganas, pero su decisión de permanecer firmes y fieles a Dios y su dependencia del poder Divino, les permitió ser bendecidos. En especial, Dios bendigo a Daniel con el don de profecía. Este era totalmente distinto a la manera Caldea de interpretar visiones y sueños.
En todos nuestros esfuerzos académicos, desde nuestros estudios básicos en primaria y secundaria, hasta los estudios técnicos y universitarios, Dios es la fuente de conocimiento e inteligencia. No importa la edad o la experiencia, “Dios le da sabiduría, ciencia y gozo... al hombre que le agrada…” (Eclesiastés 2:26) Pero nunca olvidemos que ese gran conocimiento e inteligencia, son como letras escritas en la arena sin tener el don precioso de la Salvación. El mayor don de todos es Jesus nuestro salvador, quien está dispuesto, no solo a darnos conocimiento terrenal y temporal, sino a formar una carácter fuerte y simétrico. Cuando aceptamos ese maravilloso don de Salvación, no necesitamos desalentarnos cuando no tenemos éxito en los asuntos de este mundo. Porque sabemos, que hemos sidos llamados a ser la luz del mundo y este cometido no puede ser ni destruido, ni anulado por el enemigo de nuestras almas, recordando siempre que “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.” (Santiago 1: 17)