El día que Jesús murió, algo extraño ocurrió dentro del templo de Jerusalén: un velo gigante se rasgó de arriba hacia abajo.
Durante siglos, ese velo había sido un límite imposible de cruzar.
Nadie podía atravesarlo… nadie podía acercarse a la presencia de Dios.
Hasta ese momento.
¿Qué significaba realmente esa cortina?
¿Por qué su ruptura cambió la historia espiritual de la humanidad?
¿Y por qué hoy muchas personas siguen buscando a Dios en lugares equivocados?
Tal vez el acceso a Dios siempre estuvo más cerca de lo que pensabas.
Fe • Semana Santa • Jesús • Cruz • Acceso a Dios • Evangelio • Discipulado