En la vida para llegar a la meta debemos hacerlo acompañados, pero debemos hacerlo con la gente correcta. No corramos la carrera de la vida con gente pesimista, que están constantemente diciéndonos lo difícil que es llegar a nuestra meta, debemos rodearnos de personas que estén llenas de Dios para que en los momentos claves tengan una palabra de fe, para que no nos dejen abandonar, para que levanten nuestros brazos y nos ayuden a escuchar la voz del Espíritu Santo.