Muchas veces en la vida nos sentimos solos. Tratamos de llenar ese vacío con diferentes cosas, actividades o personas pero no logramos sentirnos plenos de ninguna manera. En esos momentos de soledad debemos saber que Jesús es todo lo que necesitamos. Él nos conoce, sabe lo que nos frustra, sabe lo que nos entristece y nos llena de temor. Él nos conoce mejor que nadie, solo Él puede llenar ese vacío que tenemos.