A Jacob le sale al encuentro unos ángeles de Dios, y el llama al lugar "Mahanaim". Jacob envía mensajeros a Esaú, a la tierra de Seir, con noticias, pidiendo su gracia. La noticia de qué Esaú viene a recibirle con 400 hombres, lo deja atemorizado, y Jacob divide el campamento en dos. Jacob Ruega a Dios que lo libre de la mano de Esaú.