Viendo Dios que Lea es menospreciada, abre su matriz. Raquel es estéril, pero Lea da a luz a Rubén, Simón, Levi y Juda. Con el nombre de sus hijos, Lea se lamenta de su aflicción, confíe a que fue oída por Dios, expresa su deseo de unirse a su marido y termina alabando al Señor.