Dios escogió lo necio y lo débil del mundo para avergonzar a los sabios y fuertes, a fin de que nadie se jacte en Su presencia. Por Dios estamos en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. Como está escrito, el que se gloría, gloríese en el Señor.