Bien pronto se olvidó Israel de las obras de Dios, le tentó en la soledad, pero Dios les dio lo que pidieron. El pueblo hizo un becerro para postrarse ante él, aborreciendo la tierra deseable, no creyendo a Su Palabra. Incluso irritaron a Dios en las aguas de Meriba; y le fue mal a Moisés por causa de ellos.