Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María van a ver el sepulcro. Un ángel les dice que Jesús ha resucitado, como dijo, y que vayan a anunciar a los discípulos sobre Su resurrección. Jesús les sale al encuentro y les dice que no teman, y den las nuevas a Sus hermanos (discípulos) para que vayan a Galilea.