El salmista clama a Dios en el día de su angustia. Sus días se desvanecen como el humo; y sus huesos, cual tizón quemados; su corazón, herido y seco como la hierba. Ha sido deshonrado y burlado por sus enemigos, por lo cual come ceniza a manera de pan y mezcla su bebida con lágrimas. Pero a Su tiempo, Dios tendrá misericordia de Sión y tendrá compasión de ella.