Panoncology Talks

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  • 59. Cáncer de colon en jóvenes: por qué ya no es solo una enfermedad de personas mayores

    El cáncer de colon ya es el cáncer número uno entre los puertorriqueños de 25 a 49 años, tanto hombres como mujeres. Julia Michelle Santiago, sobreviviente y presidenta de la Coalición de Cáncer Colorrectal de Puerto Rico, le cuenta a la Dra. Marcia Cruz Correa cómo una campaña de inodoros animados en TikTok está cambiando la conversación para llegar a esa nueva generación en riesgo.

    Cáncer de colon en jóvenes: la nueva cara de una enfermedad que cambió de perfil

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con Julia Michelle Santiago, presidenta de la Coalición de Cáncer Colorrectal de Puerto Rico y sobreviviente de cáncer de colon, sobre cómo esta enfermedad ha cambiado de rostro en los últimos años y qué está haciendo la coalición para adaptarse a ese cambio.

    Una enfermedad que ya no espera a los 65 años

    La Dra. Cruz Correa explica que el cáncer de colon es la primera causa de muerte por cáncer en Puerto Rico, y que en los últimos quince años se ha transformado de una enfermedad asociada a personas mayores de 65 años, a una que hoy se presenta cada vez más en adultos jóvenes de 25 a 49 años. Además, desmiente un mito común: no es una enfermedad que afecte más a los hombres que a las mujeres; en la población joven, afecta por igual a ambos sexos.

    De sobreviviente a presidenta de la coalición

    Julia Michelle Santiago comparte su historia: hace doce años fue diagnosticada con cáncer de colon, y poco después la invitaron a ser la imagen de la carrera 5K Colon Run que organiza la coalición. Desde entonces no se ha alejado de la organización, ocupando distintos puestos hasta convertirse, hace aproximadamente un año, en su presidenta. Fuera de su labor en la coalición, Julia también tiene su propio podcast, "Julia Strong, The Podcast", y cuenta con 28 años de trayectoria como diseñadora de vestuario en la industria fílmica y de comerciales de Puerto Rico.

    Los orígenes de la coalición: de médicos solos a una comunidad

    La Dra. Cruz Correa ofrece contexto histórico: alrededor del 2007, antes de que la coalición estuviera formalmente incorporada, gastroenterólogos pioneros como el Dr. Mosquera, el Dr. Roberto Casanova y el Dr. Rafael Medina ya trabajaban en esfuerzos de prevención. En ese momento, solo 3 de cada 10 puertorriqueños de 50 años o más se hacían las pruebas de detección (colonoscopía o prueba de sangre oculta en heces fecales), siguiendo la guía de la época que recomendaba comenzar a los 50 años, salvo historial familiar. La coalición nació cuando se decidió expandir ese esfuerzo de médicos individuales hacia una organización con participación comunitaria, y Julia se convirtió en la cara visible de ese cambio.

    El nuevo reto: comunicarle a una generación que no se ve en riesgo

    Julia explica que asumió la presidencia de la coalición justo cuando se publicó un estudio del Centro Comprensivo de Cáncer que mostraba que el cáncer de colon se está presentando cada vez más en adultos jóvenes de 25 a 49 años. Esto significó un cambio de estrategia: la forma de comunicarle a una persona de 65 años no funciona con alguien de 25 o 30 años que ni siquiera considera el cáncer de colon como una posibilidad, que vive en la era digital del scroll constante, y a quien —según los estudios citados por Julia— solo se tienen tres segundos para captar su atención antes de que continúe deslizando la pantalla.

    "Talking Toilets": la campaña en arroz y habichuelas

    Para atacar este reto, Julia se apoyó en su trasfondo en medios y se unió a la agencia Rosado Toledo And para crear "Talking Toilets", una campaña que puede buscarse en TikTok. La campaña presenta tres personajes animados, cada uno un inodoro, que hablan sobre los síntomas del cáncer de colon, qué hay que chequear y qué hacer, todo "en arroz y habichuelas" —es decir, de forma directa, transparente y sin tapujos, con un tono bien puertorriqueño.

    Las voces de los personajes son donadas por Molusco, Pamela y Ali, quienes —según cuenta Julia— se identificaron de inmediato con sus respectivos personajes ("esos mismos somos nosotros") y han mostrado un compromiso genuino con la causa. La campaña, originalmente planificada para 17 semanas, se extendió por el resto del año, y Julia adelanta que vendrá una nueva fase que incluirá un pódcast entre los propios personajes de los inodoros.

    Un síntoma que no siempre es lo que parece

    La Dra. Cruz Correa resalta un punto educativo clave que se repite en la campaña: el sangrado rectal no siempre es por hemorroides, y no debe asumirse automáticamente como algo relacionado con la comida. Es precisamente este tipo de mensaje el que la coalición busca llevar a la población joven que no asocia estos síntomas con un posible cáncer de colon.

    Puerto Rico lidera en pruebas de detección en menores de 50 años

    La Dra. Cruz Correa comparte un dato que le compartió alguien del Registro Central de Cáncer: comparando con todos los estados y territorios de la nación americana, Puerto Rico tiene la tasa más alta de utilización de la prueba de sangre oculta en heces fecales entre personas menores de 50 años. Aunque reconoce que todavía no se llega a una cobertura universal, considera que este dato refleja el impacto del trabajo educativo que ha hecho la coalición a lo largo de los años, tanto en la comunidad como entre médicos y "physician extenders" (incluyendo nurse practitioners).

    La novena edición del 5K Colon Run

    Julia anuncia que este año se celebra la novena edición del 5K Colon Run —la misma carrera que la conectó originalmente con la coalición en 2022— el 15 de noviembre. Por primera vez, el evento se traslada a Corozal, en el interior de la isla, porque la coalición ha identificado que es precisamente en esa zona donde el cáncer de colon se está presentando con más fuerza, sobre todo en personas jóvenes, posiblemente relacionado con menor acceso a información.

    La meta de este año es de 1,500 participantes, una cifra que Julia describe como conservadora: en la edición anterior se recibieron alrededor de 2,500 inscripciones, de las cuales corrieron aproximadamente 1,900 personas. El registro ya está abierto.

    5 Takeaways del episodio
    1. El cáncer de colon ya no es una enfermedad solo de personas mayores: en los últimos 15 años se ha transformado en el cáncer más común entre adultos jóvenes de 25 a 49 años en Puerto Rico, afectando por igual a hombres y mujeres.
    2. Llegarle a la población joven requiere un lenguaje distinto: los estudios indican que solo hay tres segundos para captar la atención de alguien en redes sociales antes de que continúe deslizando la pantalla.
    3. La campaña "Talking Toilets" (disponible en TikTok) usa personajes animados y un lenguaje puertorriqueño directo para educar sobre los síntomas del cáncer de colon, con las voces de Molusco, Pamela y Ali.
    4. El sangrado rectal no siempre es por hemorroides — es uno de los síntomas que con frecuencia se ignora o se le atribuye a otra causa, retrasando el diagnóstico.
    5. El 5K Colon Run celebra su novena edición el 15 de noviembre en Corozal, zona del interior de la isla donde se ha identificado una mayor incidencia de cáncer de colon en personas jóvenes; el registro ya está abierto.

    Encuentra los momentos más interesantes usando los capítulos:

    :56 — Bienvenida al episodio

    1:36 — Presentación de Julia Michelle Santiago

    2:30 — Historia de la Coalición de Cáncer Colorrectal

    4:00 — La visión de Julia y el nuevo reto

    5:38 — El background creativo de Julia

    8:25 — La campaña Talking Toilets en TikTok

    10:45 — Estadísticas y el impacto en Puerto Rico

    13:22 — El 5K Colón Run en Corozal

    15:50 — Cierre y llamada a la acción

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tienes entre 25 y 49 años y nunca habías considerado que el cáncer de colon también te puede afectar a ti, este episodio es tu señal para prestarle atención a tu cuerpo y conversar con tu médico. Cuéntanos en los comentarios qué dato te sorprendió más, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir conociendo el lado humano de la oncología.

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    18 min
  • 58. Tanatología: la ciencia de acompañar el cambio, no solo la muerte

    A veces, la pregunta que más necesita escuchar un paciente con cáncer avanzado no es "¿qué sientes?" sino "¿qué necesitas?". Hoy hablamos de por qué acompañar a alguien en su proceso de cambio, y no solo en su muerte, puede transformar por completo la experiencia del paciente, su familia y hasta de su equipo médico.

    Tanatología: acompañar el cambio, no solo el final de la vida

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con Milagros Santos Díaz, tanatóloga y fundadora del proyecto Ser Milagros, sobre una disciplina de la que pocas veces se habla abiertamente en el contexto del cáncer: la tanatología.

    El cáncer, primera causa de muerte en Puerto Rico

    La Dra. Cruz Correa abre el episodio con un dato que pone todo en contexto: desde el año 2014, el cáncer es la causa de muerte número uno en Puerto Rico, desplazando a las enfermedades cardiovasculares, cuya mortalidad los cardiólogos lograron reducir con el manejo del colesterol y otros avances preventivos. Esto significa que, como médicos, oncólogos y cuidadores, no solo trabajan para curar y extender la vida, sino que también deben aprender a caminar junto al paciente cuando la enfermedad no se puede curar por completo.

    ¿Qué es la tanatología?

    Milagros define la tanatología como "la ciencia del buen morir", pero aclara algo que sorprende incluso a la propia Dra. Cruz Correa: no se trata únicamente del final de la vida, sino de todos los cambios por los que atraviesa un ser humano —de la adolescencia a la adultez, la pérdida de una pareja o un trabajo, un diagnóstico de enfermedad crónica, y finalmente, la muerte. Los tanatólogos clínicos acompañan a las personas a través de esos procesos de cambio, desde el diagnóstico hasta el desenlace, ya sea que termine en remisión o en la aceptación de la muerte.

    La disciplina fue desarrollada y documentada por la Dra. Elizabeth Kübler-Ross, psiquiatra que trabajó con pacientes —desde niños hasta adultos— en procesos de morir, y a quien Milagros reconoce como "la madre de la tanatología".

    El camino personal de Milagros hacia la tanatología

    Milagros comparte que llegó a esta disciplina cuando a su papá le diagnosticaron cáncer, un momento que ella hoy identifica como el inicio de un "duelo anticipado". A partir de ahí comenzó a investigar la profesión y descubrió que la certificación en tanatología puede completarse en aproximadamente un año, y que está abierta a personas de distintas profesiones: psicólogos, médicos, enfermeros, policías, e incluso personas que trabajan en funerarias. Su formación previa en Administración de Recursos Humanos, life coaching y mindfulness terminó fusionándose naturalmente con la tanatología.

    "¿Qué tú necesitas?": la pregunta que cambia la conversación

    Uno de los momentos más reveladores del episodio ocurre cuando Milagros explica que los médicos suelen preguntar "¿qué sientes?" o "¿qué te duele?", pero rara vez preguntan "¿qué tú necesitas?". La Dra. Cruz Correa reconoce abiertamente que esa pregunta no es parte del lenguaje habitual entre colegas de medicina, y se compromete a empezar a incorporarla en su práctica.

    Milagros explica que la respuesta a esa pregunta puede ser muy variada: desde el deseo de que la familia respete sus directrices anticipadas, hasta preferencias muy personales sobre cómo quiere vivir su proceso —sin dolor, con calma, con la música que le gusta, con rituales pequeños que le dan sentido. El rol del tanatólogo, dice Milagros, es ayudar a la familia a honrar esos deseos.

    Directrices anticipadas: una decisión del paciente

    La Dra. Cruz Correa aprovecha para explicar qué son las directrices anticipadas: un documento legal donde el paciente establece sus decisiones sobre el final de la vida, como si desea o no ser resucitado. Es una pregunta que se hace con frecuencia en las salas de emergencia y en los centros de oncología, y que debe quedar documentada formalmente.

    La escucha activa: "ser una oreja gigante"

    Milagros describe su enfoque con una imagen que se queda grabada en la conversación: "ser una oreja gigante" y estar en presencia, sin imponer ayuda antes de preguntar qué necesita realmente la persona. Señala que, muchas veces, los familiares responden al dolor del paciente con frases como "no pienses en eso" o "todo va a estar bien", cuando lo que el paciente realmente busca es espacio para quejarse, hablar de lo que le duele, y nombrar lo que no podrá ver o vivir.

    Tres tipos de acompañamiento: paciente, cuidador y equipo médico

    Milagros explica que el acompañamiento varía según a quién se dirige:

    • Al paciente, es clave escuchar su propio vocabulario y creencias, sin imponer juicio ni lenguaje espiritual que no le pertenece, y preguntar qué rituales o prácticas le dan paz (orar, meditar, la música, sembrar, entre otros).
    • Al cuidador o familiar, Milagros reconoce que esta persona muchas veces está "veinticuatro siete" junto al paciente sin soltar, y necesita también ese espacio para descansar. Parte del acompañamiento incluye traer al entorno hospitalario los rituales que la familia practicaba en casa, como la música.
    • A los médicos y al equipo de salud, Milagros identifica esta como la parte más retante, porque a los doctores "no les gusta ser vulnerables". Insiste en la importancia de que cada profesional identifique su propio mecanismo de manejo emocional, y resalta el valor de compartir en espacios con el equipo interdisciplinario —enfermería, farmacia, trabajo social, psicología— como una forma efectiva de procesar la pérdida.

    Proyecto Ser Milagros

    Hacia el cierre, Milagros presenta su proyecto Ser Milagros, en el que fusiona su trabajo como facilitadora de mindfulness, yoga y reiki con la tanatología. A través de este proyecto ofrece talleres de incorporación, dancing mindfulness, y programas individuales de ocho semanas de mindfulness. Según el episodio, sus servicios pueden encontrarse en su página de internet (mencionada en la transcripción como "milagrossantodias.com" — se recomienda verificar la ortografía exacta del dominio antes de publicarlo, ya que podría tratarse de una variación de su nombre, Milagros Santos Díaz).

    El mensaje de cierre de Milagros es claro: busca normalizar la conversación sobre la muerte, para que las personas puedan vivir —y eventualmente llegar a ese momento— de una manera más consciente y en paz, buscando ayuda espiritual, psicológica o familiar en el proceso.

    5 Takeaways del episodio
    1. La tanatología no es solo la ciencia de la muerte, sino la ciencia de acompañar todos los cambios de la vida —incluyendo el proceso que comienza desde el momento del diagnóstico de cáncer.
    2. La pregunta "¿qué tú necesitas?" puede ser más poderosa que "¿qué sientes?" o "¿qué te duele?", porque evita imponer una ayuda que el paciente no pidió.
    3. El duelo anticipado comienza desde el diagnóstico, no solo al final de la vida, y puede durar meses o años mientras se acompaña al paciente.
    4. El acompañamiento se adapta a quién lo recibe: el paciente, el cuidador y el equipo médico necesitan formas distintas de apoyo, y los médicos muchas veces son los que menos piden ayuda.
    5. Las directrices anticipadas son un documento legal que recoge las decisiones del paciente sobre el final de su vida, y es importante conversarlas y formalizarlas con tiempo.

    Encuentra los momentos más interesantes usando los capítulos:

    1. 0:00 — El paciente quiere ser escuchado
    2. 0:58 — Bienvenida a PanOncology Talks
    3. 1:48 — El cáncer: primera causa de muerte en Puerto Rico
    4. 2:54 — ¿Qué es la tanatología?
    5. 4:53 — El camino de Milagros hacia la tanatología
    6. 7:33 — El duelo y Elizabeth Kübler-Ross
    7. 8:45 — "¿Qué tú necesitas?" — La escucha activa
    8. 9:30 — Acompañamiento al paciente: lo que quieren al final
    9. 10:24 — Duelo anticipado y planificación
    10. 11:27 — Directrices anticipadas
    11. 12:56 — Tipos de acompañamiento
    12. 14:21 — Acompañando al cuidador
    13. 15:52 — Acompañando a los médicos
    14. 18:38 — Proyecto Ser Milagros
    15. 20:55 — Normalizar la muerte

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o un ser querido ha pasado por un diagnóstico de cáncer, este episodio es una invitación a hacer una pregunta distinta: no "¿qué sientes?", sino "¿qué necesitas?". Cuéntanos en los comentarios qué te hizo reflexionar esta conversación, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir conociendo el lado humano de la oncología.

    Espera los episodios cada martes.

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    24 min
  • 57. Anticonceptivos y cáncer: qué método es seguro según tu diagnóstico

    La mayoría de las pacientes en edad reproductiva diagnosticadas con cáncer nunca reciben orientación sobre anticoncepción durante su tratamiento. La Dra. Paola Mujica explica por qué esta conversación es esencial, y qué métodos son seguros según el tipo de cáncer que estés enfrentando.

    Anticonceptivos y cáncer: la conversación que casi nunca ocurre (y debería)

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con la Dra. Paola Mujica, ginecóloga con práctica general en Cupey, sobre un tema que impacta directamente a las pacientes de cáncer en edad reproductiva, pero que rara vez se discute abiertamente: los métodos anticonceptivos y su relación con la enfermedad.

    Para qué sirven realmente los anticonceptivos

    La Dra. Mujica explica que, aunque los métodos anticonceptivos se desarrollaron principalmente para prevenir el embarazo, hoy en día tienen otros usos importantes: regular ciclos menstruales irregulares, minimizar el dolor asociado a la menstruación, y aliviar otros síntomas específicos, dependiendo de la indicación de cada paciente.

    Existen distintos tipos de métodos, que la Dra. Mujica suele clasificar por niveles de efectividad —desde los menos efectivos hasta los más efectivos—, y la elección depende de factores como el historial médico de la paciente, su edad, por cuánto tiempo desea utilizar el método, y sus condiciones médicas o hábitos (como fumar).

    El mito del "límite de tiempo"

    Un mito común que la Dra. Mujica desmiente: no existe un límite de tiempo fijo para usar anticonceptivos orales. Muchas pacientes llegan pensando que después de diez años ya no pueden continuar usándolos, pero la realidad es que, mientras la paciente siga siendo candidata según su edad, condiciones médicas y hábitos, puede continuar utilizándolos sin un plazo predeterminado.

    ¿Qué contienen los anticonceptivos y cuál es su principal riesgo?

    Las pastillas anticonceptivas más utilizadas son combinadas, es decir, contienen un estrógeno (generalmente etinilestradiol, una forma sintética) junto con algún tipo de progesterona. También existen pastillas que contienen solo progesterona, indicadas para otro tipo de pacientes.

    El riesgo principal asociado a los anticonceptivos combinados con estrógeno es el riesgo tromboembólico: es decir, un riesgo aumentado —aunque bajo— de desarrollar coágulos en la sangre. Por eso, la evaluación de cada paciente es individual: no es lo mismo una mujer joven, de 25 o 30 años, sin condiciones médicas, que una mujer mayor de 35 años que fuma y tiene hipertensión no controlada. Esta conversación, enfatiza la Dra. Mujica, siempre debe tenerse con un especialista — no es una decisión que deba tomarse comprando el método en una farmacia o en línea sin evaluación médica.

    La conversación que casi nunca se tiene: anticoncepción durante el tratamiento de cáncer

    Uno de los momentos más reveladores del episodio es cuando la Dra. Mujica comparte un dato de un artículo reciente: la mayoría de las pacientes en edad reproductiva que reciben un diagnóstico de cáncer nunca reciben orientación sobre anticoncepción por parte de sus proveedores de salud. Esto puede derivar en embarazos no deseados que interrumpen el tratamiento oncológico, o que ocurren mientras la paciente recibe quimioterapia o inmunoterapia, con el riesgo de causar anormalidades genéticas en el feto.

    Para decidir el mejor método en una paciente con cáncer, se deben considerar: su edad, el tipo específico de cáncer, y si está en tratamiento activo (quimioterapia, radioterapia, o si va a someterse a cirugía).

    Por qué se evita el estrógeno en pacientes con cáncer

    Las pacientes con cáncer ya tienen, de por sí, un riesgo aumentado de desarrollar coágulos en la sangre, y ciertos tipos de quimioterapia incrementan aún más ese riesgo. Por eso, en estas pacientes generalmente se evita cualquier método anticonceptivo que contenga estrógeno, optando por alternativas de progesterona sola —ya sea oral, inyectable, o el dispositivo intrauterino (DIU) hormonal— o el DIU de cobre, que no contiene hormonas.

    Ejemplo: cáncer de cérvix

    En una paciente con cáncer de cuello uterino (cérvix), la Dra. Mujica explica que se evitan los dispositivos intrauterinos, debido al riesgo de infección o sangrado al momento de la inserción. En estos casos, la mejor alternativa suele ser una pastilla anticonceptiva oral de progesterona sola.

    Ejemplo: cáncer de seno

    En pacientes con cáncer de seno, la situación es más compleja. Además de evitar el estrógeno, hay que considerar si el tumor tiene receptores hormonales positivos —lo cual ocurre en aproximadamente el 90% de los casos de cáncer de seno, según menciona la Dra. Mujica—. Si el tumor tiene receptores de progesterona positivos, tampoco se recomienda un método sistémico de progesterona.

    En estos casos, la Dra. Mujica recurre a una herramienta llamada US MEC (US Medical Eligibility Criteria), disponible como aplicación, que permite buscar por condición médica y método anticonceptivo cuál es la opción más apropiada. Según esta guía, el DIU hormonal (levonorgestrel) está clasificado como categoría 3 o incluso categoría 4 (no recomendado) para pacientes con cáncer de seno, por lo que en estos casos el DIU de cobre suele ser la mejor opción disponible.

    "No voy a tener relaciones" no es un plan anticonceptivo

    La Dra. Cruz Correa comparte una situación que ha visto repetidamente en su práctica: pacientes que asumen que no necesitan anticoncepción porque "no van a tener relaciones sexuales" durante el tratamiento. Ambas especialistas coinciden en que esta conversación debe tenerse de todas formas con cualquier paciente en edad reproductiva que reciba quimioterapia o inmunoterapia, precisamente para evitar sorpresas no planificadas.

    ¿Los anticonceptivos causan cáncer?

    Hacia el cierre, la Dra. Mujica aclara un tema rodeado de mitos: en general, la asociación entre el uso de anticonceptivos orales y el desarrollo de cáncer es extremadamente baja. Sin embargo, hay dos matices importantes:

    • No hay evidencia de que los anticonceptivos orales aumenten directamente el riesgo de cáncer de cuello uterino, pero sí pueden aumentar una condición llamada ectropión cervical (una zona con mayor inflamación en el cuello uterino), lo cual podría facilitar indirectamente que el virus del papiloma humano (VPH) se adhiera a esas células — y el VPH sí es un factor de riesgo conocido para el cáncer cervical.
    • Existen estudios que muestran un riesgo relativo aumentado de cáncer de seno en mujeres que usan anticonceptivos combinados, pero ese riesgo regresa a su nivel base una vez la mujer deja de usar el método.

    La importancia de la vacuna del VPH

    Aprovechando el tema, la Dra. Cruz Correa destaca que la vacuna contra el VPH es la única vacuna aprobada por la FDA —con ya varias décadas de uso— que reduce el riesgo no solo de cáncer de cérvix, sino también de cáncer de vulva, anal, y de cabeza y cuello (orofaríngeo). En Puerto Rico, la adherencia a esta vacuna ha mejorado, aunque ambas especialistas coinciden en que todavía falta camino por recorrer.

    Un dato curioso: los adenomas hepáticos

    Como cierre, la Dra. Cruz Correa comparte un dato clásico de su práctica como gastroenteróloga: en mujeres que llevan muchos años usando anticonceptivos orales y presentan dolor en la parte superior derecha del abdomen, un sonograma puede revelar una masa en el hígado — que en la mayoría de los casos resulta ser un adenoma hepático, una condición benigna y no cancerosa, que generalmente no requiere tratamiento a menos que crezca considerablemente. Por este riesgo, la Dra. Cruz Correa ordena sonogramas de rutina en estas pacientes como parte de su práctica habitual.

    5 Takeaways del episodio
    1. No existe un límite de tiempo fijo para usar anticonceptivos orales: mientras la paciente siga siendo candidata según su perfil médico, puede continuar usándolos sin un plazo predeterminado.
    2. La mayoría de las pacientes de cáncer en edad reproductiva no reciben orientación sobre anticoncepción, lo cual puede resultar en embarazos no deseados que interrumpen el tratamiento o exponen al feto a riesgos por la quimioterapia.
    3. En pacientes con cáncer se evita generalmente el estrógeno, debido al riesgo aumentado de coágulos en la sangre; se prefieren métodos de progesterona sola o el DIU de cobre, dependiendo del tipo de cáncer.
    4. La herramienta US MEC ayuda a los médicos a identificar el método anticonceptivo más seguro según cada condición médica, como en el caso de cáncer de seno con receptores hormonales positivos.
    5. La relación entre anticonceptivos orales y cáncer es, en general, extremadamente baja, aunque hay matices importantes a considerar según el tipo de cáncer, y la vacuna contra el VPH sigue siendo una de las herramientas más efectivas de prevención disponibles.

    Sigue las partes más importantes usando los capítulos:

    • 0:00 — Bienvenida a PanOncology Talks
    • 1:12 — ¿Qué es la ginecología?
    • 2:25 — ¿Para qué se usan los anticonceptivos?
    • 4:37 — Tipos de métodos y efectividad
    • 5:55 — Mito: ¿existe un límite de tiempo?
    • 6:52 — Composición y riesgo tromboembólico
    • 8:27 — Anticoncepción en pacientes con cáncer
    • 10:45 — Ejemplo: cáncer de cérvix
    • 11:45 — Ejemplo: cáncer de seno
    • 13:04 — DIU y la app US MEC
    • 14:20 — Importancia de la conversación
    • 15:20 — ¿Los anticonceptivos causan cáncer?
    • 16:32 — VPH y vacunación
    • 17:19 — Adenomas hepáticos
    • 18:15 — Cierre y despedida

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o alguien que conoces está en tratamiento de cáncer y en edad reproductiva, este episodio es un recordatorio de que la anticoncepción también debe formar parte de esa conversación con tu equipo médico. Cuéntanos en los comentarios si te sorprendió alguno de estos datos, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir descubriendo información que muchas veces no se comparte en la consulta médica.

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    21 min
  • 56. Vacunas para pacientes de cáncer: las tres que debes ponerte antes de la quimioterapia

    No vacunarte contra la influenza puede aumentar tu riesgo de una pulmonía potencialmente letal justo cuando tu cuerpo está más débil por el tratamiento de cáncer. La Dra. Sarahí Rodríguez explica cuáles son las tres vacunas que todo paciente oncológico debería tener al día, y por qué el momento en que te las pones importa tanto como la vacuna misma.

    Vacunas y cáncer: lo que todo paciente oncológico debe saber antes de empezar su tratamiento

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa nuevamente con la Dra. Sarahí Rodríguez, internista, sobre un tema que genera muchas dudas entre pacientes oncológicos y hasta entre los propios médicos: ¿qué vacunas debe recibir una persona que va a comenzar quimioterapia o inmunoterapia?

    Dos tipos de vacunas: vivas e inactivas

    La Dra. Rodríguez explica que las vacunas se dividen en dos grandes grupos:

    • Vacunas inactivas: contienen solo un segmento del organismo o virus (no el virus completo), lo cual genera una reacción inmunológica sin causar la enfermedad.
    • Vacunas vivas atenuadas: contienen parte del virus y pueden generar una reacción inflamatoria mayor. Estas requieren consideraciones especiales en pacientes que están en tratamiento activo de cáncer o que planean comenzarlo pronto.

    El momento ideal: antes de empezar el tratamiento

    Según la Dra. Rodríguez, lo ideal es planificar la vacunación en conjunto con el oncólogo y el médico primario, estableciendo el mejor momento (timing) para cada vacuna. El momento óptimo es siempre antes de comenzar el tratamiento oncológico, cuando el sistema inmunológico todavía está fuerte y puede generar una respuesta inmune adecuada.

    Las tres vacunas básicas para pacientes oncológicos

    La Dra. Rodríguez identifica tres vacunas esenciales para cualquier paciente que vaya a comenzar quimioterapia, o que esté en remisión de cáncer:

    1. Influenza (anual)
    2. Neumococo
    3. Shingles o culebrilla

    Influenza: el mito que hay que derribar

    Una de las preguntas más frecuentes que recibe la Dra. Cruz Correa en su práctica es si los pacientes deben ponerse la vacuna de la influenza. La respuesta es sí, y es importante desmentir un mito común: la vacuna de la influenza es inactiva, por lo que no puede causar la enfermedad.

    La influenza es un virus que muta cada año, por lo que la vacuna se ajusta anualmente según las cepas más recientes — de ahí la importancia de vacunarse todos los años, no solo una vez. Incluso estando vacunado, existe entre un 30% y un 40% de probabilidad de exponerse a una cepa que no estaba cubierta por la vacuna de ese año, pero en esos casos, los síntomas suelen ser mucho más leves.

    El riesgo real: pulmonía por MRSA

    Uno de los datos más importantes del episodio es la conexión entre la influenza y un riesgo mayor de desarrollar pulmonía por MRSA (Staphylococcus aureus resistente a meticilina). Según explica la Dra. Rodríguez, esta es una asociación respaldada por evidencia clínica: contraer influenza aumenta el riesgo de desarrollar este tipo específico de pulmonía, que es altamente resistente a los antibióticos disponibles.

    La pulmonía por MRSA puede requerir hospitalización, con riesgo de complicaciones serias como hipoxemia, ingreso a cuidados intensivos e incluso ventilación mecánica. En un paciente que además está recibiendo tratamiento oncológico —con el cuerpo debilitado y sin las reservas necesarias para combatir una enfermedad aguda tan severa— este riesgo se vuelve aún más peligroso.

    Neumococo: ¿quién debe vacunarse?

    La vacuna del neumococo se recomienda para personas mayores de 65 años, así como para cualquier persona inmunocomprometida o que anticipe estarlo — como es el caso de los pacientes que están a punto de comenzar quimioterapia.

    Ambas vacunas, influenza y neumococo, son inactivas, por lo que no representan ningún riesgo de causar la enfermedad que previenen.

    ¿Por qué es tan importante vacunarse antes de la quimioterapia?

    La Dra. Rodríguez explica que los pacientes no reciben su quimioterapia en casa, sino en centros donde también hay otras personas enfermas, lo cual aumenta el riesgo de exposición a enfermedades contagiosas como la influenza o infecciones respiratorias. Además, si el paciente desarrolla una complicación seria, puede terminar hospitalizado — en un entorno rodeado de otros pacientes también enfermos — y su tratamiento oncológico podría tener que detenerse o atrasarse, justamente lo que se necesita para curar el cáncer.

    Shingles (culebrilla): un dolor que se puede prevenir

    La tercera vacuna importante es la de shingles, causada por la reactivación del virus varicela-zóster — el mismo virus que causa la varicela. Este virus permanece latente en el sistema nervioso de por vida después de haber tenido varicela, y puede reactivarse cuando el sistema inmunológico se debilita, como ocurre durante un tratamiento oncológico.

    Cuando esto sucede, aparecen erupciones en la piel (vesículas llenas de líquido, que también son infecciosas) junto con un dolor neuropático descrito como severo y difícil de manejar. La condición puede complicarse con celulitis (infección bacteriana de la piel), lo cual también puede requerir hospitalización.

    A diferencia de la vacuna de influenza, la de shingles no se pone anualmente, sino en una serie de dosis con un tiempo de espera entre cada una.

    El punto clave: cualquier infección puede detener tu tratamiento

    Un mensaje que ambas especialistas enfatizan es que, si un paciente oncológico contrae una infección o se le reactiva una condición como la culebrilla, no podrá recibir su quimioterapia en ese momento — lo cual interrumpe el tratamiento que precisamente busca curarlo. Por eso, la vacunación no es negociable dentro del plan de manejo de un paciente con cáncer.

    Un tema aparte pero igual de importante: viajes durante el tratamiento

    La Dra. Cruz Correa comparte que es una pregunta frecuente entre sus pacientes: ¿puedo viajar durante mi tratamiento? La respuesta depende del destino. Viajes dentro de Estados Unidos (visitar familia, Disney World) suelen estar cubiertos con las tres vacunas mencionadas. Pero destinos más exóticos —como África o India— requieren una conversación más seria, ya que exponen al paciente a riesgos adicionales, como la malaria, además de la dificultad de estar lejos de su equipo médico y sus recursos en caso de una emergencia.

    La recomendación de ambas especialistas es clara: los viajes deben planificarse para cuando el paciente esté lo más saludable posible, no durante tratamiento activo de quimioterapia o inmunoterapia, y siempre en coordinación con el equipo médico.

    Un recordatorio adicional: la salud dental también cuenta

    Antes de cerrar, la Dra. Cruz Correa menciona otro aspecto que muchas veces se pasa por alto: la evaluación dental antes de comenzar el tratamiento oncológico. Problemas de higiene oral o inflamación en las encías pueden convertirse en abscesos una vez que el paciente comienza la quimioterapia, por lo que es importante resolver cualquier problema dental antes de iniciar el tratamiento.

    5 Takeaways del episodio
    1. Todo paciente que vaya a comenzar quimioterapia o inmunoterapia debe vacunarse contra influenza, neumococo y shingles, idealmente antes de empezar el tratamiento, cuando el sistema inmunológico todavía está fuerte.
    2. La vacuna de la influenza es inactiva y no puede causar la enfermedad: es un mito común que debe desmentirse, y debe ponerse anualmente porque el virus muta cada año.
    3. Contraer influenza aumenta el riesgo de desarrollar pulmonía por MRSA, una infección resistente a antibióticos que puede ser letal, especialmente en pacientes con el sistema inmunológico debilitado por el tratamiento oncológico.
    4. Cualquier infección o reactivación de una condición como la culebrilla puede obligar a detener la quimioterapia, interrumpiendo el tratamiento que busca curar al paciente.
    5. Los viajes durante el tratamiento activo deben coordinarse con el equipo médico: destinos como África o India representan riesgos adicionales que pueden comprometer seriamente el proceso de curación.

    Encuentra los momentos más importantes usando nuestros capítulos

    1:01 - Bienvenida a Pan Oncology Talks

    2:11 - Tipos de vacunas: vivas e inactivas

    3:37 - Planificación: el mejor momento para vacunar

    4:10 - La vacuna de la influenza

    7:59 - Pulmonía por MRSA: el peligro de la influenza

    9:49 - Neumococo y shingles (culebrilla)

    11:20 - Impacto de infecciones en la quimioterapia

    12:41 - Viajes y pacientes oncológicos

    14:22 - Coordinación del equipo médico y cuidado dental

    16:09 - Cierre y mensaje final

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o un familiar están comenzando un tratamiento de cáncer, este episodio es una guía clara de las vacunas que deberían tener al día antes de empezar. Cuéntanos en los comentarios si conocías la conexión entre la influenza y el riesgo de pulmonía por MRSA, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir recibiendo información que puede proteger tu tratamiento y tu salud.

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    19 min
  • 55. Obesidad y cáncer: por qué esta enfermedad aumenta el riesgo de 13 tipos de cáncer"

    ¿Sabías que la obesidad está relacionada con hasta 13 tipos de cáncer, y que no existe tal cosa como "sobrepeso saludable"? La Dra. Sarahí Rodríguez explica por qué la obesidad es una enfermedad —no una cuestión estética— y cuáles son los cuatro pilares reales para tratarla.

    Obesidad y cáncer: por qué controlar tu peso es también prevenir enfermedad

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con la Dra. Sarahí Rodríguez, internista certificada con una segunda área de especialidad en el manejo médico de la obesidad, sobre una condición que afecta a la gran mayoría de sus pacientes y que tiene una conexión directa —aunque poco conocida— con el riesgo de desarrollar cáncer.

    La obesidad es una enfermedad, no una elección estética

    La Dra. Rodríguez es clara desde el inicio: la obesidad es una enfermedad, y es la causa principal de la mayoría de los problemas metabólicos que ve en su práctica diaria como internista. Según comparte, más del 80% de sus pacientes sufren de obesidad, un número que refleja lo común que es esta condición entre los puertorriqueños, junto con las enfermedades cardiovasculares y metabólicas asociadas.

    A pesar de esto, todavía existe estigma alrededor de la obesidad. La buena noticia, según la Dra. Rodríguez, es que en los últimos años cada vez más médicos han comenzado a reconocerla y tratarla como lo que realmente es: una enfermedad.

    ¿Cómo se clasifica la obesidad?

    La Dra. Rodríguez explica que la obesidad se clasifica usando el índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés), aunque aclara que esta es una guía y no una medida absoluta:

    • Sobrepeso: BMI entre 25 y 29.9
    • Obesidad tipo 1: BMI entre 30 y 34.9
    • Obesidad tipo 2: BMI entre 35 y 40
    • Obesidad severa o mórbida: BMI mayor de 40

    Un dato interesante que comparte la Dra. Rodríguez: pacientes con un BMI entre 25 y 27 generalmente no presentan comorbilidades asociadas al exceso de tejido adiposo, pero a partir de un BMI mayor de 27 —siempre que ese peso corresponda a grasa y no a masa muscular— ya pueden empezar a desarrollarse complicaciones relacionadas.

    ¿Por qué el exceso de grasa es dañino?

    La Dra. Rodríguez explica algo que sorprende a muchos: el tejido adiposo funciona como un órgano endocrino. Existe grasa esencial y necesaria para el cuerpo —como la que se encuentra en la médula ósea o alrededor de ciertos órganos—, pero cuando hay un exceso, esa grasa se convierte en "grasa enferma" y genera enfermedad a través de dos mecanismos:

    • Fat mass disease: el impacto físico del espacio adicional que ocupa el exceso de tejido graso en el cuerpo.
    • Sick mass disease: las citoquinas y hormonas inflamatorias que produce ese tejido adiposo cuando está en exceso.

    Por eso, según enfatiza la Dra. Rodríguez, no existe tal cosa como "sobrepeso saludable".

    Cómo se mide realmente la grasa corporal

    Más allá de la báscula, existen herramientas más precisas para evaluar la composición corporal. El "gold standard" es el DEXA scan, aunque el método más preciso es la resonancia magnética (MRI); en la práctica clínica diaria, lo más común es el uso de bioimpedancia.

    Sin embargo, la Dra. Rodríguez destaca que hay medidas antropométricas incluso más importantes que el peso o el BMI para evaluar el riesgo cardiovascular real de un paciente:

    • Circunferencia del cuello: en hombres, más de 18 pulgadas se asocia a mayor riesgo cardiovascular y apnea del sueño.
    • Circunferencia de la cintura.
    • Waist-to-hip ratio (razón cintura-cadera): en hombres debe ser menor de 0.9, y en mujeres menor de 0.85. Cuando la cintura es más ancha que la cadera, es señal de mayor cantidad de grasa visceral alrededor de los órganos internos.

    La Dra. Rodríguez añade un dato importante: el BMI se desarrolló originalmente con población caucásica, y los puertorriqueños tienen una composición corporal diferente — por eso, aunque se usa como guía general, estas medidas antropométricas ofrecen información más relevante sobre el riesgo real.

    La conexión entre obesidad y cáncer

    Uno de los datos más contundentes del episodio: la obesidad está asociada a un aumento significativo —de más del 33%— en el riesgo de trece tipos distintos de cáncer, incluyendo meningioma (sistema nervioso central), tiroides, esófago, páncreas, hígado, vesícula, colon, riñones, seno, endometrio y mieloma múltiple.

    La Dra. Rodríguez explica que mientras más tiempo una persona convive con la obesidad, mayor es el riesgo acumulado, ya que el cuerpo queda expuesto por más tiempo a ese ambiente inflamatorio, lo cual puede dañar el ADN de las células con el paso de los años.

    La Dra. Cruz Correa comparte una reflexión honesta sobre esto: durante muchos años, incluso como gastroenteróloga oncóloga tratando cánceres de colon, estómago o páncreas, el tema de la obesidad casi no se discutía directamente con los pacientes — era casi un tabú. No fue hasta que la ciencia, en los últimos veinte años, comenzó a demostrar la relación directa entre la obesidad y el desarrollo de enfermedades, que esta conversación se volvió más común, comenzando primero entre cardiólogos y endocrinólogos.

    Los cuatro pilares del tratamiento

    Según la Dra. Rodríguez, el tratamiento efectivo de la obesidad se sostiene en cuatro pilares:

    1. Nutrición: aprender a comer de forma saludable.
    2. Actividad física.
    3. Tratamiento conductual: la parte psicológica y, cuando es necesario, psiquiátrica — atendiendo trastornos alimentarios, relaciones poco saludables con la comida, o el manejo inadecuado del estrés (usar la comida como premio o refugio emocional).
    4. Medicamentos antiobesidad.

    Los medicamentos: GLP-1 y GIP

    Los medicamentos más populares actualmente son los agonistas de GLP-1 (como el semaglutide) y los que combinan GLP-1 con GIP (como el tirzepatide). Estos medicamentos fueron desarrollados originalmente para el control de la diabetes, y se descubrió que uno de sus efectos secundarios era la pérdida de peso significativa.

    Antes de recetar cualquier medicamento, la Dra. Rodríguez enfatiza que el primer paso siempre es una evaluación médica completa: revisar comorbilidades, identificar si el paciente toma medicamentos "obesogénicos" (que promueven el aumento de peso, como algunos usados en cardiología o psiquiatría), y ordenar laboratorios que incluyen función tiroidea, glicemia, función renal, enzimas hepáticas, panel lipídico, hemoglobina glicosilada, conteo sanguíneo completo (CBC) y análisis de orina.

    Contraindicaciones importantes

    No todos los pacientes son candidatos para estos medicamentos. Entre las contraindicaciones que menciona la Dra. Rodríguez están:

    • Historial de cáncer medular de tiroides.
    • Historial de pancreatitis.
    • Gastroparesia (especialmente relevante en pacientes diabéticos, donde el estómago no vacía adecuadamente).
    • Condición psiquiátrica aguda o activa sin tratar.
    • Trastornos de alimentación agudos sin tratar, como el trastorno por atracón (binge eating disorder), la bulimia o la anorexia.

    La Dra. Rodríguez es enfática: este proceso no debe iniciarse fuera de una evaluación médica adecuada, con un profesional certificado y con experiencia específica en el manejo de la obesidad.

    El factor del presupuesto

    Un obstáculo real es el costo: estos medicamentos no están al alcance de todos los presupuestos. Actualmente existen iniciativas gubernamentales que cubrirían a pacientes con Medicare y Medicaid, pero los pacientes con planes médicos comerciales —que representan la mayoría de quienes buscan este tipo de ayuda— no se benefician de esas iniciativas todavía.

    Para quienes no pueden costear los medicamentos inyectables, existen alternativas orales, como el phentermine, aprobado por la FDA para uso a corto plazo (tres meses), aunque en la práctica se utiliza por más tiempo de forma segura ("off label"). Este medicamento actúa como un simpatomimético, reduciendo el apetito.

    ¿Cuánto peso se puede perder?

    En cuanto a efectividad, la Dra. Rodríguez comparte cifras concretas: el tirzepatide, considerado el más eficiente entre los GLP-1/GIP, puede lograr una pérdida de hasta el 25% del peso corporal total —un resultado comparable al de una cirugía bariátrica. Los medicamentos orales, por su parte, suelen lograr una pérdida de entre el 10% y el 15% del peso corporal.

    Un cambio de estilo de vida, no una solución temporal

    Un mensaje central del episodio es que este proceso no tiene una fecha de finalización — no es un tratamiento para "bajar de peso para el prom" o un evento puntual, sino un cambio de estilo de vida permanente. Durante la fase activa de pérdida de peso (inducción), las evaluaciones son mensuales; una vez se alcanza la meta, pueden espaciarse a cada tres y luego cada seis meses.

    La Dra. Rodríguez cierra con una recomendación práctica y accesible para todos: caminar más de 5,000 pasos al día — menos de esa cifra se considera un estilo de vida sedentario.

    5 Takeaways del episodio
    1. La obesidad es una enfermedad, no una condición estética, y el tejido adiposo en exceso funciona como un órgano que genera inflamación y enfermedad en el cuerpo.
    2. La obesidad está asociada a un aumento significativo (más del 33%) en el riesgo de 13 tipos de cáncer, incluyendo colon, seno, páncreas, hígado y endometrio, entre otros.
    3. Las medidas de cintura, cuello y la relación cintura-cadera pueden ser más importantes que el peso o el BMI para evaluar el riesgo real de un paciente.
    4. El tratamiento efectivo de la obesidad descansa en cuatro pilares: nutrición, actividad física, manejo conductual/psicológico, y medicamentos cuando son necesarios — nunca solo uno de estos elementos por separado.
    5. No todos son candidatos para los medicamentos GLP-1/GIP: se requiere una evaluación médica completa, y existen contraindicaciones importantes como historial de cáncer medular de tiroides, pancreatitis o trastornos de alimentación activos sin tratar.

    Encuentra los momentos más interesantes usando nuestros capítulos:

    1. 0:47 – Introducción y bienvenida
    2. 0:59 – Presentando a la Dra. Sarahí Rodríguez
    3. 1:34 – La obesidad como enfermedad
    4. 2:51 – Cómo se clasifica la obesidad (BMI)
    5. 5:12 – Por qué el exceso de grasa es dañino
    6. 7:02 – Cómo medir la grasa corporal
    7. 9:47 – Obesidad y riesgo de cáncer
    8. 11:22 – Los 4 pilares del tratamiento
    9. 12:25 – Medicamentos antiobesidad (GLP-1 y GIP)
    10. 13:13 – Evaluación médica antes del tratamiento
    11. 14:55 – Contraindicaciones de los medicamentos
    12. 17:11 – Costo y acceso a los medicamentos
    13. 18:13 – Plan nutricional vs. dieta
    14. 19:19 – Un cambio de estilo de vida para toda la vida
    15. 21:33 – Opciones orales y resultados esperados
    16. 23:11 – Mensaje final e información de contacto
    17. 25:44 – Despedida

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o alguien en tu familia vive con obesidad, este episodio es un recordatorio de que se trata de una enfermedad real, con opciones de tratamiento serias y respaldadas por evidencia — no de fuerza de voluntad. Cuéntanos en los comentarios si conocías la relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir cuidando tu salud con información confiable.

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    27 min
  • 54. Preservar tu fertilidad antes de una quimioterapia: opciones para pacientes de cáncer

    Es posible congelar tus óvulos, embriones o espermatozoides en solo dos semanas antes de empezar tu tratamiento de cáncer? El Dr. Nabal Bracero explica cómo funciona la oncofertilidad, un campo que —según él mismo dice— nació como "un regalo de los pacientes de cáncer" hacia el resto de la medicina.

    Oncofertilidad: cómo preservar tu fertilidad antes, durante y después de un tratamiento de cáncer

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa nuevamente con el Dr. Nabal Bracero, ginecólogo con subespecialidad en endocrinología reproductiva e infertilidad, sobre una pregunta que cada vez más pacientes jóvenes hacen al recibir un diagnóstico de cáncer: ¿qué puedo hacer para todavía tener hijos en el futuro?

    Un campo que nació gracias a los pacientes de cáncer

    El Dr. Bracero comparte una perspectiva poco conocida: la preservación de fertilidad —congelar óvulos, embriones o espermatozoides— comenzó específicamente para pacientes de cáncer. Fueron esos primeros pacientes, dispuestos a dar el paso de congelar sus óvulos o embriones antes de un tratamiento, quienes permitieron que la medicina reproductiva aprendiera y luego expandiera estas técnicas hacia otras condiciones e incluso hacia la preservación de fertilidad por razones personales o sociales. Por eso, el Dr. Bracero se refiere a esto como "el regalo que nos dieron los pacientes de cáncer".

    Un caso real: cáncer de colon a los 32 años

    La Dra. Cruz Correa comparte el caso de una paciente joven, diagnosticada con cáncer de colon —un recordatorio de que este no es un cáncer exclusivo de un género—, quien, antes de comenzar su tratamiento de dos años (que incluiría quimioterapia y posiblemente cirugía), le preguntó directamente cómo podía preservar la posibilidad de tener hijos en el futuro.

    El primer paso: coordinación con el equipo oncológico

    Según el Dr. Bracero, lo primero que hace un especialista en fertilidad responsable es entender a fondo el plan de tratamiento oncológico del paciente: qué medicamentos recibirá, cuál es la patología específica de su cáncer, y cuál es el pronóstico. Toda esta información determina la ventana de tiempo disponible para intervenir con opciones de preservación de fertilidad, siempre en coordinación y con el visto bueno del equipo oncológico.

    Opciones de preservación: hombres y mujeres

    Para los hombres, la opción es la congelación de espermatozoides: se recolecta la muestra y se congelan idealmente entre dos y tres muestras, un proceso que puede completarse en aproximadamente una semana, siempre antes de comenzar la quimioterapia.

    Para las mujeres, las opciones dependen de en qué etapa de su vida reproductiva se encuentran:

    • Pacientes prepúberes (antes de la primera menstruación): la única alternativa sería la criopreservación de tejido ovárico completo (remover un ovario, cortar su corteza en fragmentos y congelarlos en nitrógeno líquido). Esta opción todavía no está disponible en Puerto Rico, aunque el Dr. Bracero menciona que están trabajando para poder ofrecerla próximamente.
    • Mujeres en edad reproductiva plena: existen dos alternativas disponibles semanalmente: congelación de óvulos o congelación de embriones.

    Congelación de óvulos vs. congelación de embriones

    El Dr. Bracero explica la diferencia entre ambos procesos:

    • Congelación de óvulos: la paciente pasa por once días de estimulación ovulatoria con medicamento inyectable. Al final de ese proceso, se realiza un procedimiento de 10 a 15 minutos para extraer los óvulos, que luego son procesados por el equipo de embriólogos y, si están maduros, se congelan en nitrógeno líquido de forma indefinida. Existe documentación de embarazos exitosos con óvulos congelados incluso décadas después.
    • Congelación de embriones: requiere unir el óvulo con un espermatozoide y cultivar el embrión resultante durante cinco a seis días, hasta llegar a la etapa de blastocisto, momento en el que se congela. Esta opción requiere contar con espermatozoide (de una pareja o de un banco de donantes), lo cual la hace menos accesible para pacientes que no tienen pareja masculina en ese momento.

    Aunque la congelación de embriones sigue siendo ligeramente más eficiente, el Dr. Bracero destaca que la técnica de congelación de óvulos ha avanzado dramáticamente en los últimos quince años, por lo que hoy en día se ofrece con mucha más frecuencia que antes.

    El impacto emocional de simplemente recibir orientación

    El Dr. Bracero cita documentación de la American Society for Clinical Oncology (ASCO) —una de las organizaciones profesionales de referencia para las guías de tratamiento oncológico— que indica que el solo hecho de recibir orientación sobre las opciones de preservación de fertilidad, incluso sin llegar a ejecutarlas, le da al paciente una fortaleza emocional significativa frente al proceso de tratamiento. Por eso, su recomendación es clara: los médicos que tratan pacientes con cáncer deben, como mínimo, dar acceso a esta información.

    Costos y ayudas disponibles

    Un obstáculo real en Puerto Rico es que los planes médicos actualmente no cubren la evaluación inicial de preservación de fertilidad. Sin embargo, el Dr. Bracero menciona la existencia de un programa de apoyo financiero llamado Harbit, ofrecido por una de las compañías farmacéuticas que produce medicamentos de fertilidad, que ayuda a cubrir gastos —principalmente medicamentos, que representan más de la mitad del costo total del tratamiento.

    Además, el Dr. Bracero señala que la mayoría de las clínicas de fertilidad alrededor del mundo, incluyendo la suya, tienen como práctica ver a estos pacientes el mismo día que llaman, sin importar la hora, y que el cobro de esa primera cita es la última prioridad frente a la urgencia del caso.

    La Dra. Cruz Correa añade que la Fundación PanOncology está desarrollando una sección de recursos en su página web —incluyendo ayuda para transportación, hospedaje y deducibles— y que existe una idea en desarrollo para organizar una recaudación de fondos específicamente dirigida a apoyar a esta población de pacientes.

    ¿Y si el paciente no está listo para pensarlo en el momento del diagnóstico?

    Ambos especialistas reconocen que, en el momento de recibir un diagnóstico de cáncer, algunos pacientes no pueden —o no quieren— pensar en preservación de fertilidad, porque su prioridad inmediata es tratar la enfermedad. Esa decisión se respeta. El Dr. Bracero aclara que, una vez el equipo oncológico dé el visto bueno para buscar un embarazo o realizar la congelación después del tratamiento, la opción sigue disponible.

    ¿Qué pasa si no se preservó la fertilidad a tiempo?

    Si el paciente no preservó su fertilidad antes del tratamiento, el Dr. Bracero explica que se evalúa la gonadotoxicidad (el impacto adverso del tratamiento sobre los ovarios o los testículos). Puede tomar de seis meses a dos años después de terminar la terapia para determinar el verdadero impacto en la función reproductiva. Mientras más joven sea el paciente, menor suele ser el impacto y mejor la probabilidad de preservar su potencial reproductivo.

    Es importante saber que, aunque la menstruación regrese después del tratamiento, agentes de quimioterapia como los alquilantes, el taxol o el platino pueden disminuir el potencial reproductivo a largo plazo — es decir, la ventana fértil puede ser más corta que la de alguien que no recibió esa terapia. Por eso, el Dr. Bracero recomienda que estos pacientes vuelvan a considerar la preservación de fertilidad tan pronto se sientan listos.

    En los casos donde ya no hay función reproductiva —determinado por ausencia consistente de menstruación, falta de actividad folicular, hormona antimülleriana no detectable o niveles de FSH por encima de 30— existe la opción de usar gametos donados (óvulos o espermatozoides de un banco), siempre con el visto bueno del equipo de oncología. Esto es importante porque algunos tipos de cáncer requieren más tiempo en remisión antes de considerar un embarazo con seguridad; en el caso específico del cáncer de seno, por ejemplo, el embarazo no está contraindicado siempre que el paciente esté libre de enfermedad.

    "Random start": la innovación que agiliza todo el proceso

    Uno de los avances que más ha transformado la oncofertilidad, según el Dr. Bracero, es el llamado "random start" o comienzo aleatorio. Antes, era necesario esperar a que llegara la menstruación de la paciente para iniciar el proceso de estimulación, lo cual podía retrasar el tratamiento oncológico por semanas. Hoy en día, es posible "apagar" el sistema reproductivo del paciente durante tres días y "encenderlo" al cuarto día, produciendo los óvulos necesarios sin depender del ciclo menstrual — todo el proceso, desde el inicio hasta la congelación, toma un máximo de dos semanas.

    5 Takeaways del episodio
    1. La preservación de fertilidad (oncofertilidad) nació específicamente para pacientes de cáncer, y hoy se ha expandido a otras condiciones gracias a lo aprendido con esos primeros pacientes.
    2. Los hombres pueden preservar espermatozoides en aproximadamente una semana, y las mujeres en edad reproductiva pueden congelar óvulos o embriones en un proceso de once días de estimulación, siempre antes de comenzar el tratamiento oncológico.
    3. Solo recibir orientación sobre estas opciones —sin necesariamente ejecutarlas— le da al paciente una fortaleza emocional significativa, según documentación de ASCO.
    4. Existen ayudas financieras disponibles (como el programa Harbit) para cubrir parte del costo, ya que actualmente los planes médicos en Puerto Rico no cubren la evaluación inicial.
    5. Si no se preservó la fertilidad antes del tratamiento, todavía existen opciones después, incluyendo volver a considerar la congelación una vez el equipo oncológico dé el visto bueno, o el uso de gametos donados si ya no hay función reproductiva.

    Sigue los momentos más importantes usando los capítulos:

    1. 0:00 — Introducción: el regalo de los pacientes de cáncer
    2. 1:01 — Bienvenida y presentación del invitado
    3. 1:41 — La especialidad del Dr. Bracero
    4. 3:37 — ¿Qué es la oncofertilidad?
    5. 4:39 — Caso real: paciente joven con cáncer de colon
    6. 5:35 — Primeros pasos: coordinación con el equipo oncológico
    7. 7:42 — Preservación de fertilidad en hombres y mujeres
    8. 9:36 — Congelación de óvulos vs. embriones
    9. 11:53 — Costos y ayudas financieras disponibles
    10. 15:31 — ¿Qué pasa si no se preservó la fertilidad a tiempo?
    11. 19:32 — Random start: la ciencia al servicio de la vida
    12. 20:02 — Cierre: cómo contactar y a quién referir

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o alguien que conoces fue diagnosticado con cáncer y todavía tiene el deseo de tener hijos en el futuro, este episodio te muestra que preguntar a tiempo puede abrir opciones reales. Cuéntanos en los comentarios si conocías estas alternativas, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir descubriendo información que puede cambiar el rumbo de tu tratamiento.

    Espera los episodios cada martes

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    23 min
  • 53. Cáncer hereditario y fertilidad: cómo evitar transmitir una mutación como BRCA a tus hijos

    ¿Sabías que si tienes una mutación como BRCA o el síndrome de Lynch, existe una forma de evitar transmitírsela a tus hijos antes de que nazcan? El Dr. Nabal Bracero explica cómo funciona el diagnóstico genético preimplantación, y por qué la edad es el factor más importante para que esta opción funcione.

    Diagnóstico genético preimplantación: la herramienta para no transmitir un cáncer hereditario a tus hijos

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con el Dr. Nabal Bracero, ginecólogo con subespecialidad en endocrinología reproductiva e infertilidad, sobre una pregunta que muchos pacientes con condiciones hereditarias de cáncer le hacen a la Dra. Cruz Correa casi todos los meses: "doctora, yo no le quiero pasar esto a mis hijos".

    El paciente que no busca embarazarse, sino evitar una herencia

    A diferencia del paciente típico de fertilidad —que suele tener entre finales de sus treinta y principios de sus cuarenta años y busca ayuda para lograr un embarazo—, existe otro grupo de pacientes saludables que llega a la consulta del Dr. Bracero por una razón distinta: tienen una condición hereditaria que aumenta su riesgo de desarrollar cáncer, y no quieren transmitirla a la próxima generación.

    La Dra. Cruz Correa pone esto en contexto con ejemplos de su propia práctica, donde trata pacientes con condiciones como la poliposis adenomatosa familiar (causada por una variante en un gen que regula la reproducción y destrucción de células, lo cual aumenta el riesgo de pólipos y cáncer en el tracto gastrointestinal), además de mutaciones como BRCA1, BRCA2 y el síndrome de Lynch. Es importante aclarar que no todas las personas con estas condiciones desarrollan cáncer, pero sí tienen un riesgo significativamente más alto.

    Algunos de estos pacientes, incluso jóvenes (entre 28 y 32 años), llegan a tomar la decisión de no tener hijos para evitar transmitir la condición. Ante esto, el Dr. Bracero ofrece una alternativa.

    ¿Qué es el diagnóstico genético preimplantación?

    El diagnóstico genético preimplantación del embrión es una técnica que analiza el material genético de un embrión antes de colocarlo en el útero. El proceso consiste en tomar una pequeña biopsia del embrión —de apenas 10 a 15 micrones, visibles solo bajo microscopio— extrayendo entre 10 y 12 células, generalmente en la etapa de blastocisto, para enviarlas a analizar su contenido genético.

    Existen dos tipos principales de esta prueba:

    • PGT-A (Preimplantation Genetic Testing for Aneuploidy): originalmente desarrollada para descartar la aneuploidía, un desbalance en el número de cromosomas del óvulo (el síndrome de Down, por ejemplo, es una aneuploidía con un cromosoma adicional en el par 21).
    • PGT-M (Preimplantation Genetic Testing for Monogenic Disease): diseñada para descartar enfermedades genéticas específicas, causadas por la variante patogénica de un solo gen — como las asociadas a cáncer hereditario.

    Para poder realizar esta prueba se necesitan dos elementos clave: una consejería genética sólida que permita entender el riesgo y las probabilidades involucradas, y conocer con precisión cuál es el gen específico —con su variante patogénica— que se está buscando, para poder generar las sondas genéticas necesarias en el laboratorio.

    El caso de las mutaciones BRCA

    El Dr. Bracero comparte que han atendido pacientes con BRCA que llegan a la consulta inicialmente para preservar su fertilidad antes de comenzar quimioterapia por cáncer de seno o de ovario, y que además expresan el deseo de "sacar" esa mutación de su linaje familiar mediante este proceso.

    Sin embargo, hay una consideración importante: los pacientes con BRCA pueden producir menos óvulos y embriones de lo normal, y se ha observado que esta condición puede estar asociada a un envejecimiento prematuro de los ovarios. Por eso, mientras más joven llegue la persona a evaluarse, mejores serán sus probabilidades.

    La edad: el factor que más determina el éxito del proceso

    El Dr. Bracero es enfático en que la edad de la mujer es el factor limitante más importante en cualquier tratamiento de fertilidad, incluyendo este proceso. Esto se debe a que, con el tiempo, aumenta la proporción de óvulos aneuploides (con un número incorrecto de cromosomas):

    • Antes de los 30 años: aproximadamente uno de cada tres embriones tiene un problema cromosómico; dos de cada tres son saludables.
    • A los 38 años: más de la mitad de los óvulos comienzan a ser aneuploides.

    El Dr. Bracero también menciona que el pico de fecundidad, tanto en hombres como en mujeres, ocurre alrededor de los 25 años.

    Esto significa que, para una paciente con BRCA que busca un embrión libre de la mutación (con una probabilidad base de 50%) y que además sea euploide (sin problemas cromosómicos), es posible que menos del 25% del total de embriones generados terminen siendo viables — un dato que refuerza la importancia de evaluarse a una edad temprana.

    ¿Qué tan preciso es este proceso?

    El Dr. Bracero comparte cifras concretas sobre la efectividad de este proceso:

    • La probabilidad de que una pareja en su pico de fecundidad logre un embarazo en cualquier ciclo ovulatorio es de aproximadamente un 20%.
    • Un embrión identificado como euploide (y, en este contexto, libre de la mutación específica que se busca) tiene un 70% de probabilidad de implantarse exitosamente — considerado un porcentaje muy favorable, aunque no garantizado.
    • La precisión del diagnóstico genético para identificar la variante patogénica específica es de un 97% a 98% — es decir, no es 100% infalible.

    La Dra. Cruz Correa comparte que se interesó particularmente en este tema después de que una de sus pacientes atravesó este proceso, y uno de los embriones resultó tener la condición que se buscaba evitar, cayendo precisamente dentro de ese pequeño margen de error. Ella enfatiza que, aunque el proceso no es perfecto, representa una mejora enorme frente a no hacer nada: la diferencia entre un riesgo del 3% y un riesgo del 100%.

    Mosaicismo: cuando el embrión da resultados mixtos

    El Dr. Bracero explica un fenómeno interesante llamado mosaicismo: al biopsiar las 10 a 12 células de un embrión, es posible que algunas resulten normales y otras anormales dentro de la misma muestra — como si el embrión estuviera "negociando internamente su destino". También puede ocurrir que la muestra simplemente no arroje una lectura clara. Estas situaciones son más comunes en el análisis de aneuploidía que en la detección de enfermedades genéticas específicas, donde la precisión es mayor.

    Mirando hacia el futuro: edición genómica

    Al cerrar la conversación, el Dr. Bracero comparte lo que espera ver en el futuro de su campo: la edición genómica (conocida popularmente como CRISPR) aplicada a nivel embrionario — es decir, la posibilidad de corregir una condición genética en lugar de simplemente descartar el embrión que la porta, lo cual sería especialmente relevante para pacientes que no cuentan con muchos embriones disponibles.

    La Dra. Cruz Correa coincide con esta visión y menciona que la tecnología detrás de la edición genómica fue reconocida con un premio Nobel a la científica Jennifer Doudna, junto a una colega francesa, por el descubrimiento de este sistema originalmente identificado a nivel bacteriano.

    Nota: el premio Nobel otorgado a Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier por el desarrollo de la tecnología CRISPR fue en la categoría de Química (2020), no de Medicina, según se puede verificar en fuentes públicas — vale la pena tenerlo en cuenta si se va a citar este dato en las notas publicadas.

    5 Takeaways del episodio
    1. Existen pacientes saludables con condiciones hereditarias de cáncer (como BRCA o síndrome de Lynch) que buscan atención de fertilidad no para embarazarse, sino para evitar transmitir esa mutación a sus hijos.
    2. El diagnóstico genético preimplantación (PGT-M) permite analizar el material genético de un embrión antes de implantarlo, identificando si porta la variante patogénica específica de la familia.
    3. La edad de la mujer es el factor más determinante para el éxito de este proceso: antes de los 30 años, dos de cada tres embriones son saludables; a los 38 años, más de la mitad de los óvulos ya son aneuploides.
    4. El proceso no es 100% infalible: tiene una precisión de 97% a 98% para detectar la mutación específica, y puede haber resultados mixtos (mosaicismo) o lecturas poco claras — pero representa una mejora significativa frente a no hacer nada.
    5. El futuro de este campo podría incluir la edición genómica (CRISPR) a nivel embrionario, permitiendo corregir una condición genética en lugar de descartar el embrión que la porta.

    Encuentra los momentos más interesantes usando nuestros capítulos:

    1. 1:03 – Bienvenida al programa
    2. 2:00 – Riesgo hereditario de cáncer y fertilidad
    3. 2:24 – Ejemplo: poliposis adenomatosa familiar
    4. 3:35 – La decisión de no tener hijos por riesgo hereditario
    5. 4:21 – Diagnóstico genético preimplantación: la herramienta
    6. 4:40 – Cómo se hace la biopsia del embrión
    7. 5:57 – PGT-A: prueba para aneuploidía
    8. 6:03 – PGT-M: prueba para enfermedades monogénicas
    9. 8:21 – Casos de pacientes con BRCA
    10. 10:01 – La edad de la mujer y el riesgo de aneuploidía
    11. 13:50 – Probabilidad y precisión del diagnóstico
    12. 16:15 – Mosaicismo en embriones
    13. 18:24 – El futuro: edición genómica y CRISPR
    14. 19:21 – Cierre y despedida

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú o un familiar tienen una condición hereditaria que aumenta el riesgo de cáncer, este episodio te muestra que existen opciones más allá de decidir no tener hijos. Cuéntanos en los comentarios si conocías esta tecnología, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir conociendo las herramientas que la ciencia pone a tu disposición.

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    21 min
  • 52. Burnout del cuidador: señales de alerta y cómo cuidarte mientras cuidas a alguien con cáncer

    ¿Eres cuidador de alguien con cáncer y te sientes culpable porque pierdes la paciencia, te enojas fácilmente o te faltan fuerzas para seguir cuidando? El "burnout del cuidador" es real. Escucha cómo reconocerlo a tiempo, y qué puedes hacer para cuidarte sin sentir culpa.

    El burnout del cuidador: señales de alerta y cómo cuidarte mientras cuidas a alguien más

    En este episodio de PanOncology Talks, grabado desde la Casa Santurce, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con la Dra. Lori Sandoval, psicóloga clínica enfocada en oncología y parte del equipo de PanOncology, sobre un tema que muchas veces queda en segundo plano durante un diagnóstico de cáncer: el bienestar emocional del cuidador.

    ¿Qué hace una psicóloga clínica de oncología?

    La Dra. Sandoval explica que su trabajo se centra en el manejo emocional del diagnóstico de cáncer, acompañando tanto a pacientes como a cuidadores a través del proceso de diagnóstico y tratamiento. En los casos donde no hay posibilidad de sanación, también ofrece apoyo durante los procesos de final de vida. Este servicio está disponible en todas las oficinas de PanOncology, e incluso por teléfono o Zoom para quienes no puedan asistir presencialmente.

    El cuidador: un rol mucho más amplio que "el acompañante"

    La Dra. Cruz Correa plantea un punto central del episodio: cuando hablamos de una persona enferma, casi siempre hay también un cuidador — alguien a quien, muchas veces, se le llama simplemente "el acompañante", sin reconocer la magnitud real de su rol. Este tema no aplica solo al cáncer, sino a cualquier condición crónica, como el Alzheimer o el Parkinson.

    Ser cuidador, según la Dra. Sandoval, es agotador — especialmente cuando se hace las 24 horas del día. Muchos pacientes tienen un solo cuidador, sin un equipo de apoyo detrás. Esto genera una mezcla compleja de emociones: ansiedad por lo que le pueda pasar al ser querido, coraje por el propio agotamiento, y hasta culpa por sentir "¿por qué me tocó a mí?".

    La Dra. Cruz Correa comparte un ejemplo de su propia práctica: un paciente que vivió siete años con cáncer metastizado, cuya pareja, un año antes de que él falleciera, le confesó sentirse en "burnout" — usando esa palabra exacta.

    El burnout del cuidador es real

    La Dra. Sandoval confirma que el burnout del cuidador —también conocido en Puerto Rico como "la quemazón" o fatiga del cuidador— es una condición muy real. Se caracteriza por estar en un estado de alerta constante, pendiente de qué puede pasar con la persona que se cuida, y por un cansancio que es tanto físico como emocional.

    Un problema común, según la Dra. Sandoval, es que los cuidadores se descuidan a sí mismos: dejan de ir a sus propias citas médicas por estar pendientes del paciente, lo cual solo agrava la situación con el tiempo.

    Recomendaciones concretas para prevenir el burnout

    La Dra. Sandoval ofrece varias estrategias prácticas:

    1. Autocuidado: no tiene que ser elaborado ni costoso — puede ser ir al cine, dar una vuelta, o tomar una o dos horas con la ayuda de alguien más (un familiar, un voluntario, o incluso alguien contratado si es posible).
    2. Socializar: tomarte un café con una amiga o salir del ambiente de enfermedad, aunque sea brevemente, ayuda a procesar emocionalmente lo que estás viviendo.
    3. Cuidar tu salud física: mantener tus propias citas médicas al día, alimentarte bien, descansar y ejercitarte — aunque sea caminar diez minutos si el día anterior no hiciste nada.
    4. Buscar ayuda psicológica: el cáncer no afecta solo al paciente, afecta a toda la familia. Por eso, los cuidadores también son bienvenidos en terapia.

    Señales de alerta que no debes ignorar

    La Dra. Sandoval identifica algunas señales comunes de que el burnout ya está presente:

    • Menor tolerancia y paciencia — sentirte irritable con facilidad, incluso contigo mismo.
    • Mayor sensibilidad emocional — llorar con más frecuencia o sentir que "todo te ofende".
    • Alteraciones del sueño — insomnio causado por niveles elevados de ansiedad.
    • Olvidos frecuentes.

    Si estas señales no se atienden a tiempo, el burnout puede convertirse fácilmente en un estado de ánimo depresivo. Por eso, la Dra. Sandoval enfatiza que, así como el paciente tiene un entorno de apoyo, el cuidador principal también necesita el suyo — aunque sea una sola persona que le pregunte con regularidad cómo está.

    Una idea práctica: un calendario solo para el cuidador

    Durante la conversación, la Dra. Cruz Correa propone una idea que surge de su propia práctica: así como se organiza un calendario de citas médicas para el paciente (con el radiólogo, el oncólogo, el cirujano), se podría crear un calendario específico para el cuidador — que incluya sus propias pruebas de prevención (como mamografía o colonoscopía) y espacio para su evaluación con un psicólogo.

    "Todos necesitamos ventilar"

    Uno de los mensajes más contundentes del episodio es la recomendación de la Dra. Sandoval de que todos deberíamos tener un psicólogo, consejero o mentor — no solo quienes atraviesan una crisis. Según explica, el rol del psicólogo es nunca juzgar: es un agente neutral, y ese espacio se convierte en un lugar seguro donde se puede hablar de lo que sea, incluso llorar sin sentir vergüenza frente a los hijos o la pareja.

    La Dra. Sandoval también señala una situación común entre cuidadores: muchas veces evitan compartir sus propias frustraciones con el paciente para "no darle más cargas". Ambas especialistas coinciden en que esto es, en sí mismo, una señal de que ese cuidador necesita un espacio distinto donde poder hablar con libertad — y muchos de los pacientes que llegan a la práctica de la Dra. Sandoval son, precisamente, cuidadores que buscan eso.

    5 Takeaways del episodio
    1. El burnout del cuidador es una condición real, caracterizada por un cansancio físico y emocional constante, y afecta especialmente a quienes cuidan solos, sin un equipo de apoyo.
    2. Cuatro estrategias clave para prevenirlo son: autocuidado (aunque sea breve), socializar, mantener tu propia salud física al día, y buscar apoyo psicológico.
    3. Las señales de alerta incluyen menor tolerancia, irritabilidad, mayor sensibilidad emocional, insomnio por ansiedad y olvidos frecuentes — y si no se atienden, pueden derivar en un estado de ánimo depresivo.
    4. El cáncer no afecta solo al paciente, afecta a toda la familia, y por eso los cuidadores también son bienvenidos en terapia — no solo el paciente.
    5. No hay vergüenza en buscar ayuda psicológica: todos necesitamos un espacio neutral donde "ventilar", y un cuidador bien cuidado se traduce en un mejor cuidado para el paciente.

    Encuentra los momentos más interesantes usando capítulos:

    1. 0:00 – Introducción: la importancia de tener psicólogo
    2. 0:59 – Bienvenida al programa
    3. 1:17 – Presentación de la Dra. Lori Sandoval
    4. 2:06 – Qué es un psicólogo clínico oncológico
    5. 3:54 – El agotamiento del cuidador
    6. 5:02 – Cómo prevenir el burnout del cuidador
    7. 5:59 – Recomendaciones de autocuidado
    8. 8:25 – Señales de alerta del burnout
    9. 11:09 – La idea del calendario para el cuidador
    10. 12:38 – Por qué todos debemos buscar ayuda psicológica
    11. 17:16 – Cierre y recursos disponibles

    ¿Y tú qué piensas?

    Si eres cuidador de alguien con cáncer o con otra condición crónica, este episodio es un recordatorio de que cuidarte a ti también es parte del cuidado. Cuéntanos en los comentarios si te identificaste con alguna de estas señales de burnout, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita — puedes escucharlo caminando, manejando o donde te haga falta ese recordatorio de que también mereces cuidado.

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    19 min
  • 51. Fe y esperanza en el tratamiento del cáncer: por qué importan tanto como la medicina

    La forma en que te acercas a tu tratamiento puede ser tan importante como el tratamiento médico en el desenlace de un paciente de cáncer. El Dr. José Cangiano comparte por qué cree en tratar la mente, el cuerpo y el espíritu — y qué papel juegan los ensayos clínicos, los biomarcadores y tu cuidador en ese proceso.

    Fe, ciencia y el rol del cuidador: una mirada integral al tratamiento del cáncer

    En este episodio de PanOncology Talks, el Dr. José Cangiano comparte una visión que combina ciencia de vanguardia con un componente que muchas veces se deja fuera de la conversación médica: la fe y la esperanza como parte activa del tratamiento oncológico.

    Ensayos clínicos: una puerta a terapias que no están disponibles en la comunidad

    El Dr. Cangiano explica que, en muchas ocasiones, los pacientes oncológicos —dependiendo del estadio de su enfermedad y de los tratamientos que ya han recibido— llegan a un punto en que las terapias estándar ya no están disponibles para ellos. Es ahí donde los ensayos clínicos (clinical trials) ofrecen una alternativa: terapias novedosas, con mucha promesa, que no siempre están al alcance en la práctica médica general, y que representan una opción real para pacientes en quienes, médicamente, ya no hay mucho más por hacer.

    La fe como parte del tratamiento

    Uno de los mensajes centrales del episodio es la importancia de tratar al paciente de forma integral: mente, cuerpo y espíritu. Según el Dr. Cangiano, el cuerpo representa la parte médica, pero la parte espiritual es igualmente vital, porque una persona sin fe es una persona sin esperanza, y sin esperanza se pierde la razón de vida.

    El Dr. Cangiano es claro en un punto importante: hablar de fe no significa dar falsas esperanzas ni evitar la honestidad. Su recomendación es comunicarse con el paciente de manera empática, seria y clara, sin ponerle "fechas de expiración" a nadie, pero también sin negar la realidad de lo que está ocurriendo. Según su experiencia, un paciente que enfrenta su enfermedad con fe, bien informado y con esperanza de vida, tiende a tener mejores desenlaces.

    Biomarcadores: hacia un tratamiento más dirigido y con menos efectos secundarios

    En la parte más clínica del episodio, el Dr. Cangiano explica que hoy en día, en casi todos los tumores sólidos —como los de estómago, pulmón y seno— se utilizan inmuno marcadores o biomarcadores para guiar las decisiones de tratamiento.

    Específicamente para el cáncer de estómago, menciona los siguientes biomarcadores:

    • PD-L1
    • MSI
    • HER2
    • EGFR

    Estos marcadores permiten dirigir a los pacientes hacia inmunoterapias o terapias dirigidas diseñadas específicamente para esos marcadores, logrando un ataque más especializado a las células cancerosas, con mejores resultados en el tratamiento del tumor y, generalmente, menos efectos secundarios.

    El estrés y cómo enfrentarlo durante el tratamiento

    Más allá de las medidas de prevención más conocidas —no fumar, limitar o evitar el alcohol, hacer ejercicio—, el Dr. Cangiano destaca la importancia de mantener un ambiente de bajo estrés, orar y buscar estabilidad en el día a día, ya que la forma en que enfrentamos nuestras emociones tiene un impacto inmunológico real en el cuerpo.

    Aclara que el estrés cotidiano —el que nos levanta en la mañana y nos mantiene activos— es normal y hasta necesario. El estrés que sí puede complicar el proceso es el que se genera durante el tratamiento, la ansiedad asociada al diagnóstico, y la sobrecarga de información que muchas veces llega a través de redes sociales, que termina generando más preocupaciones de las necesarias.

    Según el Dr. Cangiano, los pacientes que aceptan lo que está ocurriendo y se dejan guiar por su equipo médico, el personal del hospital y su familia, tienden a tener un mejor desenlace.

    El rol del cuidador: una pieza clave que no siempre es quien esperamos

    Otro punto importante del episodio es el papel del cuidador. El Dr. Cangiano subraya que muchas veces se asume que el cuidador debe ser el esposo, la esposa, el papá o la mamá del paciente — pero eso no siempre es así. Ha visto casos donde el cuidador es un vecino o una amistad del trabajo: la persona clave es aquella que, día a día, se asegura de que se cumplan las recomendaciones médicas.

    Un cuidador bien informado y educado, según el Dr. Cangiano, es una pieza fundamental que facilita todo el proceso de tratamiento.

    El consejo final: infórmate desde la fuente correcta

    El Dr. Cangiano cierra con una recomendación clara: educarse es fundamental, pero hay que hacerlo desde fuentes confiables, no con información falsa, ya que la desinformación genera ansiedad y lleva a tomar decisiones equivocadas. Su recomendación es sencilla: consúltalo todo con tu médico, sigue las recomendaciones del equipo médico y paramédico, y mantente en fe, tranquilidad y esperanza — porque si no crees en el tratamiento que estás recibiendo, es más difícil que las cosas funcionen como se espera.

    5 Takeaways del episodio
    1. Los ensayos clínicos pueden ofrecer terapias novedosas cuando las opciones de tratamiento estándar ya no están disponibles para un paciente, especialmente en etapas más avanzadas de la enfermedad.
    2. La fe y la esperanza son parte activa del tratamiento, según el Dr. Cangiano: el cuidado integral del paciente incluye mente, cuerpo y espíritu, no solo la parte médica.
    3. Los biomarcadores (PD-L1, MSI, HER2, EGFR en cáncer de estómago) permiten ofrecer terapias más dirigidas y especializadas, con mejores resultados y menos efectos secundarios que los tratamientos tradicionales.
    4. El estrés relacionado al diagnóstico y al tratamiento —incluyendo la sobrecarga de información en redes sociales— puede afectar el proceso, y buscar estabilidad emocional tiene un impacto real en el desenlace del paciente.
    5. El cuidador es una pieza clave en el tratamiento y no siempre es un familiar directo: puede ser cualquier persona de confianza que acompañe al paciente día a día, y estar bien informado hace toda la diferencia.

    Encuentra los momentos más importantes siguiendo los capítulos:

    1. 0:00 – Educarse con información confiable
    2. 0:44 – Ensayos clínicos y nuevas terapias
    3. 1:03 – La fe y la esperanza en el tratamiento
    4. 2:14 – Marcadores e inmunoterapia dirigida
    5. 2:27 – Biomarcadores en cáncer de estómago
    6. 2:57 – Prevención y manejo del estrés
    7. 4:20 – El rol vital del cuidador
    8. 5:25 – Consejos finales y cierre

    ¿Y tú qué piensas?

    Si tú eres cuidador de alguien con cáncer, o si estás enfrentando tu propio diagnóstico, este episodio es un recordatorio de que no estás solo en este proceso, y de que hay opciones más allá de lo que ya conoces. Cuéntanos en los comentarios qué papel juega la fe o la esperanza en tu propio proceso, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir recibiendo mensajes que acompañan el cuerpo, la mente y el espíritu.

    Espera los episodios cada martes.

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    7 min
  • 50. Historial familiar y cáncer hereditario: por qué tu médico pregunta tanto sobre tu familia

    ¿Alguna vez te has preguntado por qué tu médico insiste tanto en saber quién en tu familia ha tenido cáncer? Esa información es mucho más valiosa de lo que te imaginasEl Dr. Juan González te explica cómo un simple historial familiar puede llevar al descubrimiento de una variante genética nunca antes vista en la literatura médica — y cambia destino de toda una familia.

    Historial familiar y cáncer hereditario: la pregunta que puede cambiarlo todo

    En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con el Dr. Juan González, quien estuvo casi un año trabajando con el equipo de oncología antes de comenzar su residencia, sobre un tema que muchas personas no entienden del todo cuando visitan a su médico: por qué se hacen tantas preguntas sobre el historial familiar de cáncer.

    ¿Por qué importa tanto el historial familiar?

    Según explica el Dr. González, al evaluar el historial familiar de un paciente, el interés principal está en los familiares de primer grado: papá, mamá, hermanos e hijos — es decir, aquellos biológicamente relacionados de forma más directa. Es importante aclarar que se trata de relaciones biológicas, no de familiares adoptivos, ya que lo que se busca es identificar patrones de herencia genética.

    Saber si algún familiar de primer grado ha tenido cáncer u otra condición relacionada puede dar pistas sobre un posible patrón hereditario en la familia. Y no basta con saber que "alguien tuvo cáncer" — es clave conocer también el tipo de cáncer y la edad en la que fue diagnosticado.

    Dos patrones de herencia: dominante y recesivo

    El Dr. González explica que existen dos patrones hereditarios principales a considerar:

    • Autosómico dominante: la persona tiene un porcentaje alto de heredar la condición — hasta un 50%, si la penetrancia del gen es del 100%. En estas familias, suele verse la condición expresarse en múltiples generaciones consecutivas.
    • Autosómico recesivo: en este caso, la condición "brinca" generaciones. Para que se exprese clínicamente, la persona debe heredar la variante patogénica tanto de la madre como del padre.

    Como ejemplos clásicos de condiciones autosómicas recesivas (no necesariamente relacionadas a cáncer), la Dra. Cruz Correa menciona la fenilcetonuria (la prueba que se hace a los bebés recién nacidos) y la anemia de células falciformes (sickle cell), condición que tiene una presencia importante en Puerto Rico.

    El síndrome de Lynch: un ejemplo de cáncer hereditario autosómico dominante

    Dentro de las condiciones autosómicas dominantes que ha visto el equipo, el Dr. González destaca el síndrome de Lynch: un síndrome de cáncer causado por mutaciones específicas en genes cuya función es proteger el ADN. Cuando estos genes están mutados, el ADN queda más propenso a cambios y aberraciones que, al acumularse, pueden derivar en cáncer.

    Este síndrome no está asociado a un solo tipo de cáncer — puede manifestarse como cáncer colorrectal, gástrico, endometrial, ovárico e incluso de próstata.

    Un caso que hizo historia en Puerto Rico

    El Dr. González comparte el caso de un paciente que llegó con cáncer de colon (específicamente en el colon sigmoide) en etapa 4, con lesiones ya presentes en el hígado. Tras ser operado y recibir quimioterapia adyuvante, se le realizaron estudios genéticos, los cuales revelaron variantes patogénicas que resultaron ser "novel" — es decir, nunca antes reportadas en la literatura médica. Este paciente se convirtió en el primer caso descrito con esa mutación específica.

    Este hallazgo no solo explicó la causa del cáncer de este paciente en particular, sino que también tuvo implicaciones directas para toda su familia: dado el patrón de herencia autosómico dominante, esto motivó a otros familiares a investigar si también portaban la misma mutación. Dependiendo del resultado, esto sentó las bases para ajustar las recomendaciones de cernimiento de esos familiares — por ejemplo, comenzar colonoscopías de detección antes de lo habitual, dado su riesgo elevado.

    El Dr. González presentó este hallazgo —la primera familia descrita en Puerto Rico con esta variante patogénica— en una conferencia en el Recinto de Ciencias Médicas este año, lo cual, según señala la Dra. Cruz Correa, refuerza algo importante: cada población tiene sus propias variantes genéticas particulares.

    El mensaje clave: no asumas, investiga

    Un punto que ambos especialistas enfatizan es que el hecho de que "en mi familia la gente tiene cáncer" no significa automáticamente que se trate de una variante patogénica hereditaria — pero sí es una posibilidad que siempre vale la pena descartar.

    Por eso, el Dr. González recomienda que, al visitar a tu médico, compartas toda la información posible sobre tu historial familiar, incluso si tienes que hacer memoria o investigar. La Dra. Cruz Correa comparte una estrategia que suele usar con sus pacientes: enviarlos "de tarea" a hablar con tías, primos y otros familiares para reconstruir esa información antes de completar el árbol genealógico médico (familigrama).

    5 Takeaways del episodio
    1. El historial familiar de cáncer se enfoca principalmente en familiares biológicos de primer grado (papá, mamá, hermanos, hijos), y es clave saber no solo quién tuvo cáncer, sino qué tipo y a qué edad.
    2. Existen dos patrones de herencia genética relevantes en cáncer: autosómico dominante (alto riesgo de heredar, se ve en múltiples generaciones) y autosómico recesivo (brinca generaciones, requiere heredar el gen de ambos padres).
    3. El síndrome de Lynch es un ejemplo de cáncer hereditario autosómico dominante que puede causar cáncer colorrectal, gástrico, endometrial, ovárico y de próstata, entre otros.
    4. Un caso real en Puerto Rico llevó al descubrimiento de una variante genética nunca antes reportada en la literatura, lo cual no solo explicó el cáncer del paciente, sino que motivó pruebas genéticas y ajustes en el cernimiento de toda su familia.
    5. El hecho de que "el cáncer corra en la familia" no significa automáticamente que sea hereditario, pero vale la pena investigarlo con tu médico, incluso si tienes que reconstruir esa información hablando con otros familiares.

    Encuentra los puntos más importantes siguiendo nuestros capítulos:

    1. 0:45 — Bienvenida y presentación del invitado
    2. 1:21 — Importancia del historial familiar
    3. 1:56 — ¿Qué son los familiares de primer grado?
    4. 3:07 — Patrones hereditarios: autosomal dominante vs. recesivo
    5. 5:38 — El síndrome de Lynch
    6. 6:24 — Caso clínico: paciente con cáncer de colon etapa 4
    7. 7:45 — Implicaciones para la familia y cernimiento
    8. 8:53 — Consejo final para los pacientes
    9. 10:53 — Cierre y despedida

    ¿Y tú qué piensas?

    Si en tu familia ha habido varios casos de cáncer —sobre todo de colon, mama, ovario u otros tipos relacionados—, este episodio es una buena razón para sentarte con tus familiares y reconstruir esa historia antes de tu próxima cita médica. Cuéntanos en los comentarios si conocías la diferencia entre herencia autosómica dominante y recesiva, y no olvides suscribirte a PanOncology Talks en tu plataforma de escucha favorita para seguir conociendo información que puede proteger a toda tu familia.

    Espera los episodios cada martes y jueves

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