Este estudio investiga cómo las alteraciones en la forma del corazón afectan el rendimiento cardíaco del salmón del Atlántico en la acuicultura. Los investigadores descubrieron que los peces con múltiples anomalías morfológicas entran en un estado de hiperfunción compensatoria, aumentando su gasto cardíaco y contractilidad muscular para mitigar sus defectos estructurales. Sin embargo, esta capacidad de adaptación parece agotarse a medida que los ejemplares alcanzan su tamaño de cosecha, lo que reduce su reserva funcional ante situaciones de estrés. El análisis sugiere que estas variaciones anatómicas, que incluyen el engrosamiento del miocardio, están directamente vinculadas con las altas tasas de mortalidad observadas durante maniobras operativas. En conclusión, aunque el corazón logra compensar las deformaciones en etapas tempranas, esta respuesta resulta insostenible a largo plazo, dejando al pez vulnerable durante su desarrollo final.
DOI: https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2026.744076
Imagen portada Becker et al., 2026 modificado por IA.