LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR EL MOMENTO
Una noche, tres amigos ascendían por la pendiente de una montaña, esperando llegar a la cima antes del amanecer.
"Hagamos un alto para reponer fuerzas", propuso el de más edad al llegar a una planicie de la montaña, y los otros dos estuvieron de acuerdo.
Encendieron un fuego, repartieron pan y queso de cabra, y llenaron sus tazas de un buen café.
"Amigos míos -dijo el más joven- ¿Cómo se imaginan el Paraíso?". Y antes de que alguien pudiera responder, él mismo habló de este modo: "Yo me lo imagino como un lugar con mujeres siempre jóvenes, banquetes inacabables, siestas profundas sin preocupaciones, ni sobresaltos".
Al oír esto, otro se entusiasmó y dijo: "Para mí el Paraíso es un lugar con una eterna primavera, ríos de agua cristalina, montañas de roca de cristal, amaneceres que duran un año entero, y aldeas tranquilas en las que habitan los grandes hombres de la historia para ir a conversar con ellos cuando me plazca".
"¿Y tú?", preguntó el más joven al de más edad, que había oído sonriente y en silencio el relato de sus compañeros de aventura: "Yo imagino el Paraíso como una planicie de la montaña, en la que tres buenos amigos se detienen, encienden un fuego, se sientan a su alrededor, saborean el pan y el queso, con una buena taza de café y hablan del Paraíso a la luz de las estrellas".