Dios quiere ser su mejor amigo.
Su relación con Dios tiene muchos aspectos: Dios es su Creador y Hacedor, Señor y Amo, Juez, Redentor, Padre, Salvador y mucho más. 1 Pero la verdad más asombrosa es ésta: ¡el Dios Todopoderoso anhela ser su Amigo!
En el Edén vemos la relación ideal de Dios con nosotros: Adán y Eva disfrutaban de una amistad íntima con Dios. No habían rituales, ceremonias o religión – sólo una simple relación amorosa entre Dios y las personas que creó. Sin el obstáculo de la culpa o del temor, Adán y Eva se deleitaban en Dios y Dios se deleitaba en ellos.
Fuimos hechos para vivir continuamente en la presencia de Dios, pero después de la Caída, esta relación ideal se perdió. Sólo unas cuantas personas en los tiempos del Antiguo Testamento tuvieron el privilegio de tener amistad con Dios. Moisés y Abraham fueron llamados "amigos de Dios," David fue llamado "un hombre conforme al corazón de Dios" y Job, Enoc y Noé tuvieron amistades íntimas con Dios. 2 Pero el temor de Dios, no la amistad, era más común en el Antiguo Testamento.
Pero después, Jesús cambió la situación. Cuando él pagó por nuestros pecados en la cruz, el velo en el templo, que simbolizaba nuestra separación de Dios, fue partido desde arriba hasta abajo, para indicar que el acceso directo a Dios estaba otra vez disponible.