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Usted fue moldeado para servir a Dios.
Dios formó a cada criatura de este planeta con un área particular de especialidad. Algunos animales corren, algunos saltan, algunos nadan, algunos cavan y algunos vuelan. Cada uno tiene un papel en particular que jugar, basado en la manera en que fueron moldeados por Dios. Lo mismo es verdad de los humanos. Cada uno de nosotros fue diseñado especialmente, o "moldeado", para hacer ciertas cosas.
Antes de diseñar un nuevo edificio, los arquitectos primero se preguntan, "¿Cuál va a ser el propósito de este edificio? ¿Cómo va a ser usado?" La función propuesta siempre determina la forma del edificio. Antes de que Dios lo creara, El decidió qué papel quería que jugara en la tierra. El planeó exactamente cómo quería que usted lo sirviera y después lo moldeó para esas tareas. Usted es como es porque fue hecho para un ministerio específico.
La Biblia dice, "Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras." 1 La palabra poema viene de la palabra griega traducida como "hechura". Usted es una obra de arte manual de Dios. Usted no es un producto de una línea de producción, indiferentemente producido en masa. Usted es una obra maestra original, única y hecha a la medida.
Usted fue puesto en la tierra para hacer una contribución.
No fue creado sólo para consumir recursos – sólo para comer, respirar y ocupar espacio. Dios lo diseñó para que hiciera una diferencia con su vida. Aunque muchos de los libros que son éxitos de librería ofrecen consejos acerca de cómo "sacarle" el máximo provecho a la vida, esa no es la razón por la que Dios lo hizo a usted. Usted fue creado para añadirle a la vida de la tierra, no sólo para tomar de ella. Dios quiere que dé de lo que ha recibido. Este es el cuarto propósito de Dios para su vida y es llamado su "ministerio" o servicio. La Biblia nos da los detalles.
No hay atajos hacia la madurez.
Se requieren años para que lleguemos a ser adultos y se requiere toda una estación para que la fruta madure y esté lista. Lo mismo es verdad del fruto del Espíritu. El desarrollo de un carácter semejante al de Cristo no puede ser apresurado. El crecimiento espiritual, como el crecimiento físico, requiere tiempo.
Cuando trata de madurar una fruta rápidamente, pierde su sabor. En los Estados Unidos, los tomates usualmente se recogen verdes para que no se magullen cuando son transportados a los mercados. Después, antes de ser vendidos, estos tomates verdes son rociados con dióxido de carbono para hacerlos rojos instantáneamente. Los tomates rociados con el gas son comestibles pero no se comparan en nada al sabor de un tomate que maduró en la rama porque se le dejó que madurara lentamente.
Siempre hay una salida.
Puede que a veces sienta que una tentación es demasiado poderosa para resistirla, pero eso es una mentira de Satanás. Dios ha prometido que nunca permitirá que algo venga sobre usted mayor que lo que El pone dentro de usted para manejarlo. El no permitirá ninguna tentación que no pueda vencer. Sin embargo, tiene que poner también de su parte practicando cuatro claves bíblicas para derrotar la tentación.
Reoriente su atención a otra cosa. Quizá lo sorprenda pero en ninguna parte de la Biblia se nos dice que "resistamos la tentación." Se nos dice que "resistamos al diablo" pero eso es algo muy diferente, como se lo explicaré más adelante. Más bien se nos aconseja que reorientemos nuestra atención porque resistir un pensamiento no es algo que produce buenos resultados. Esto sólo intensifica su concentración en la cosa equivocada y hace su atracción más fuerte. Permítame explicarle:
Cada vez que trata de bloquear un pensamiento para mantenerlo fuera de su mente, lo mete más profundo en su mente. Al resistirlo, lo que hace es fortalecerlo. Esto es especialmente verdadero con la tentación. No derrota la tentación al luchar contra el sentimiento que le produce. Cuanto más luche contra el sentimiento, más lo consumirá y lo controlará. Lo fortalece cada vez que piensa en él.
Cada tentación es una oportunidad para hacer el bien.
En el camino a la madurez espiritual, cada tentación se convierte en un peldaño en vez de una piedra de tropiezo si se da cuenta que es una ocasión tanto para hacer lo correcto como para hacer lo incorrecto. La tentación simplemente le provee la escogencia. Aunque la tentación es el arma principal que Satanás usará para destruirlo, Dios quiere usarla para formarlo. Cada vez que escoge hacer el bien en lugar de pecar, está creciendo en el carácter de Cristo.
Para entender esto, primero tiene que identificar las cualidades de carácter de Jesús. Una de las descripciones más concisas del carácter de Jesús es el fruto del Espíritu: "Cuando el Espíritu Santo controla nuestras vidas, él producirá esta clase de fruto en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio."
Estas nueve cualidades son una expansión del Gran Mandamiento y presentan una linda descripción de Jesucristo. Jesús es perfecto amor, gozo, paz, paciencia y el resto del fruto, encarnado en una sola persona. Poseer el fruto del Espíritu es ser semejante a Cristo.
Dios tiene un propósito detrás de cada problema.
El usa las circunstancias para formar nuestro carácter. De hecho, El depende más de las circunstancias para hacernos como Jesús que de nuestra lectura de la Biblia. La razón es obvia: usted se enfrenta con las circunstancias veinticuatro horas al día.
Jesús nos advirtió que tendríamos problemas en el mundo. 1 Nadie es inmune al dolor o está totalmente aislado del sufrimiento, y nadie se pasa la vida sin problemas. Cada vez que resuelve un problema, otro está esperando para tomar su lugar. No todos los problemas son grandes, pero todos son importantes en el proceso de crecimiento que Dios tiene para usted. Pedro nos asegura que los problemas son algo normal cuando dice, "No se extrañen o se sorprendan cuando pasen por las fuertes pruebas que los esperan, porque esto no es una cosa rara y anormal que les va a pasar."
La verdad nos transforma.
El crecimiento espiritual es el proceso de reemplazar las mentiras con la verdad. Jesús oró, ”Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad." La revelación es necesaria para la santificación. El Espíritu de Dios usa la Palabra de Dios para hacernos como el Hijo de Dios. Para ser como Jesús, tenemos que llenar nuestras vidas con su Palabra. La Biblia dice, "A través de la Palabra somos completados y moldeados para las tareas que Dios tiene para nosotros."
La Palabra de Dios es diferente a cualquier otra palabra. Está viva. 3 Jesús dijo, "Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida." 4 Cuando Dios habla, las cosas cambian. Todo a su alrededor – toda la creación – existe porque "Dios dijo." El sólo habló y todo empezó a existir. Sin la Palabra de Dios usted ni siquiera estaría vivo. Santiago señala: "Dios decidió darnos vida mediante la palabra de la verdad para que fuéramos lo más importante de todas las cosas que hizo."
Dios quiere que usted crezca.
La meta de su Padre celestial es que madure y que desarrolle las características de Jesucristo. Desdichadamente, millones de cristianos envejecen pero nunca crecen. Están atascados en una perpetua infancia espiritual, permaneciendo en pañales y en ropa infantil. La razón es porque nunca se propusieron crecer.
El crecimiento espiritual no es automático. Requiere un compromiso deliberado. Tiene que querer crecer, decidir crecer, hacer el esfuerzo de crecer y persistir en crecer. El discipulado – el proceso de hacerse semejante a Cristo – siempre empieza con una decisión. Jesús nos llama y nosotros respondemos: "'Ven y sé mi discípulo' Jesús le dijo. Y entonces Mateo se levantó y lo siguió."
Usted fue creado para ser como Cristo.
Desde el comienzo mismo, el plan de Dios ha sido el de hacerlo como su Hijo Jesús. Este es su destino y el tercer propósito de su vida. Dios anunció esta intención durante la Creación: "Entonces Dios dijo, 'Hagamos seres humanos a nuestra imagen y semejanza.'"
En toda la creación, sólo los seres humanos son hechos "a la imagen de Dios." Este es un gran privilegio y nos da dignidad. No sabemos todo lo que abarca esta frase, pero sí sabemos algunos de los aspectos que incluye: así como Dios, somos seres espirituales – nuestros espíritus son inmortales y van a perdurar más que nuestros cuerpos terrenales; somos intelectuales – podemos pensar, razonar y resolver problemas; como Dios, somos relacionales – podemos dar y recibir amor verdadero; y tenemos una conciencia moral – podemos discernir el bien y el mal, lo cual nos hace responsables ante Dios.
Es su trabajo proteger la unidad de su iglesia.
La unidad de la iglesia es tan importante que el Nuevo Testamento le pone más énfasis a esto que al cielo o al infierno. Dios desea profundamente que experimentemos unidad y armonía unos con otros. La unidad es el alma de la comunión. Si la destruye, le arranca el corazón al Cuerpo de Cristo. Es la esencia, el centro de cómo Dios quiere que experimentemos la vida juntos en su iglesia. El modelo supremo de la unidad para nosotros es la Trinidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están completamente unificados como uno. Dios es el ejemplo supremo del amor que se sacrifica, de la concentración humilde en otros y de la armonía perfecta.
Al igual que todo padre de familia, nuestro Padre celestial se deleita en ver que sus hijos se llevan bien entre sí. En los momentos finales antes de su arresto, Jesús oró apasionadamente por nuestra unidad. 1 Nuestra unidad era lo que más ocupaba su mente durante esas horas de agonía. Eso demuestra qué tan importante es este tema.
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