En el camino a la madurez espiritual, cada tentación se convierte en un peldaño en vez de una piedra de tropiezo si se da cuenta que es una ocasión tanto para hacer lo correcto como para hacer lo incorrecto. La tentación simplemente le provee la escogencia. Aunque la tentación es el arma principal que Satanás usará para destruirlo, Dios quiere usarla para formarlo. Cada vez que escoge hacer el bien en lugar de pecar, está creciendo en el carácter de Cristo.
Para entender esto, primero tiene que identificar las cualidades de carácter de Jesús. Una de las descripciones más concisas del carácter de Jesús es el fruto del Espíritu: "Cuando el Espíritu Santo controla nuestras vidas, él producirá esta clase de fruto en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio."
Estas nueve cualidades son una expansión del Gran Mandamiento y presentan una linda descripción de Jesucristo. Jesús es perfecto amor, gozo, paz, paciencia y el resto del fruto, encarnado en una sola persona. Poseer el fruto del Espíritu es ser semejante a Cristo.