Este es un poema de un poeta y ganadero de toros bravos, Fernando Villalon, que en alguna ocasión dijo que quería conseguir toros de lidia con ojos de color verde, aunque no se sabe a ciencia cierta si lo dijo en serio o en broma.
Le escribió este poema a la plaza de toros de Ronda, una de las más bonitas de España.