En este poema, el maestro de poetas Federico, nos cuenta la historia de dos compadres, bandoleros y contrabandistas ambos.
Uno de ellos, quizás algo mayor y retirado de los caminos, tiene una hija que está enamorada del bandolero joven que era el otro componente de la cuadrilla.
La joven enamorada, pasa su vida esperando a su amado apoyada en la baranda llena de flores de su balcón.
Pasa el tiempo y ella muere de pena por no tenerlo a su lado.
Cuando él va a buscarla es herido durante una refriega, no se sabe si con las autoridades o con otra cuadrilla de facineroso.
Enterado el compadre de lo acontecido, va a buscarlo y por el camino de vuelta a casa hablan del amor de la joven pareja.
Al llegar aquella noche a su casa encuentran a la joven muerta con su cara reflejada en el agua del aljibe.