Emprender tu propio negocio requiere de muchas cosas: inversión monetaria, recursos materiales, personales, conocer el cliente ideal, etc. Pero también la gestión emocional es una de las grandes claves para mantenernos a flote. Si en el día a día solemos tener un subibaja de emociones, ¿Cómo no lo va a ser un proceso de emprendimiento?