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Empezamos la nueva temporada de Píntalo de Negro felicitando a uno de los grandes músicos del soul de ojos azules, Van Morrison, que cumplió ochenta años hace dos días, el 31 de agosto. El León de Belfast cierra con precisión quirúrgica círculos vitales y profesionales, abrazando el jazz y el blues que aprendió a amar husmeando en la discoteca particular de su padre, envuelto en la neblina plomiza de las tardes de su infancia en Belfast, en un nuevo álbum (Remembering now) que recala en lo más íntimo de su imaginario y le devuelve a la atmósfera de ese soul de alma gaélica en que creció como persona y como artista.
En agosto de 1963, hace 62 años, Booker T & The MGs grabaron su primer single en el sello Stax, el inmortal “Green Onions”, “Cebollas verdes”. Muchos pensaron entonces que se trataba solo de un instrumental más de ryhthm and blues, pero la sencilla progresión de acordes de cuatro compases del organista Booker T Jones resistió el paso del tiempo y se convirtió en uno de los grandes riffs, si no el más grande, de la historia del soul. “Green Onions”, el clásico mayúsculo que escuchamos siempre como sintonía en nuestro Píntalo de Negro.
De Muddy Waters a Living Colour la situación ha mejorado en Estados Unidos para los afrodescendientes, pero persisten graves problemas en el acceso a una vivienda digna, como cantan los Living Colour del guitarrista Vernon Reid en el tema “Open letter to a landlord”, «Carta abierta (a un casero)», una respuesta cruda, brutal y lúgubre a un sistema de vivienda injusto y terrible: “Puedes derribar un edificio / Pero no puedes borrar un recuerdo / Quizá esas casas parezcan destartaladas / Pero tienen un valor que no eres capaz de ver”. Escuchando a Living Colour, volamos con la imaginación a la vida miserable de los granjeros emigrantes descritos en “Las uvas de la ira2, la novela de John Steinbeck que tanto influyó a John Ford y a Woody Guthrie. Esos granjeros despojados de sus viviendas por los bancos o lo que hoy llamaríamos los fondos buitre…
Curtis Mayfield nació el 3 de junio de 1942 en Chicago, y creció en Cabrini Green, un proyecto de barrio de vivienda pública para trabajadores que había empezado a construirse en 1942 al norte de Chicago, y que terminó convertido en un suburbio para negros al estilo de algunas zonas de Harlem, donde anidaron la delincuencia, la miseria, la droga, el vandalismo y la violencia policial, sobre todo tras el asesinato de Martin Luther King. Una degradación progresiva e imparable del entorno que se hacía asfixiante en 1970 en los guetos de las grandes ciudades norteamericanas. «Crecí en una familia de cinco hermanos y todos dormíamos en la misma habitación». En la, deliciosa “The other side of town”, Mayfield explica esa vida miserable de su infancia.
Clifton Chenier murió el 12 de diciembre de 1987 en Lafayette, el corazón de la Luisiana cajun, a causa de complicaciones de su diabetes (llegaron a amputarle una pierna meses antes), dejando una herencia deslumbrante en álbumes prodigiosos como Bogalusa boogie (Arhoolie, 1976) o I’m here! (Alligator, 1982). El 27 de junio, para celebrar el centenario de su nacimiento, la discográfica Valcour Records, afincada en Eunice (Luisiana), publicó el álbum A tribute to the king of zydeco, con participación, entre otros, de Lucinda Williams, John Hiatt, Taj Mahal, David Hidalgo, C.J. Chenier (hijo de Clifton) y los mismísimos Rolling Stones, secundados por el acordeonista Steve Riley en una versión del tema de Chenier “Zydeco sont pas salés”.
El pasado 25 de junio se cumplieron cien años del nacimiento en Leonville, muy cerca de Opelousas, del acordeonista, armonicista, cantante y compositor Clifton Chenier, universalmente reconocido como el rey del zydeco. Heredero de una familia firmemente anclada en las tradiciones negras de la Luisiana rural y sureña (su padre fue el acordeonista y violinista John Chenier y su tío, el guitarrista Maurice «Big» Chenier), Clifton se convirtió en el genuino portaestandarte de una música fresca, vitalista y gozosa que él mismo se encargó de dotar de carta de ciudadanía con el single “Lousiana stomp” / “Clifton blues”, publicado en 1954 por el pequeño sello local Eko a nombre de Cliston Chanier.
Allen Toussaint escribió una canción memorable sobre las relaciones con las suegras, curiosamente cuando estaba soltero. Pero se la pasó a uno de sus amigos, el gran Ernie K-Doe, y su “Mother-In-Law” se convirtió en uno de los clásicos del R&B de NOLA. Ernie K-Doe, por cierto, era muy amigo de su suegra, de hecho, está enterrado en el mismo nicho del cementerio de San Luis en Nueva Oelans, donde reposan los restos de su suegra y de su amigo, el vocalista Earl King.
Tras la muerte de Ernie K-Doe, su esposa Antoinette siguió regentando el club Mother-In-Law Lounge, hasta su muerte, el día del Mardi Gras de 2009. Ahora el local sigue abierto bajo la dirección del trompetista Kermit Ruffins.
“See Me Through/Just A Closer Walk with Thee” es una maravilla góspel del doble elepé “Hymns to the Silence”, publicado en 1991, donde Van Morrison habla de sus recuerdos en Hyndford St, una callejuela gris y claustrofóbica del este de Belfast donde se sentía seguro, arropado por la fe de sus padres y por el jazz, el blues y el folk que le acompañaba en la radio: “Llévame otra vez a Hyndford Street y a Hank Williams, mientras camino, querido Señor, cerca de Ti”, canta Morrison. “Llévame a Louis Armstrong y Sidney Bechet los domingos por la tarde en invierno, antes del rock and roll, antes de la televisión. Estaré satisfecho mientras camine, querido Señor, cerca de Ti”.
El flamante nuevo álbum de Van Morrison se titula “Remembering Now”, un disco lleno de canciones poderosas que exploran su vertiente más apegada al jazz y el viejo soul, y que recalan en su legado más espiritual. Algunas, como la gloriosa “Stompin’ Ground”, vuelven a la memoria casi desvanecida de las calles de su barrio de infancia en Belfast: “Mira de dónde vengo, canta Morrison, vengo del distrito Strandtown de Belfast y del repique de las seis campanas de la Iglesia de Irlanda”. Por cierto, en ese distrito creció a principios del siglo XX el escritor C.S. Lewis, profesor de Oxford y autor, entre otras muchas obras, de “Las crónicas de Narnia”.
Los orígenes del blaxploitation, esencialmente, películas de serie B policíacas, protagonizadas por actores negros y adornadas con exuberantes sintonías de soul y funk callejero y jazz bailable, se remontan al año 1967 y el film de Norman Jewison “In the heat of the night” (aquí, “En el calor de la noche”), donde el detective Virgil Stibbs (Sydney Poitier) confrontaba sus refinados métodos de policía urbano con los de un sherrif racista de Mississippi (Rod Steiger) y su ayudantes (Warren Oates), arropados por la banda sonora de Quincy Jones y la voz de Ray Charles en el tema principal.
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